DIARIO FINANCIERO.- A menos de cuatro meses de la inauguración de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, el Gobierno dominicano exhibe un ritmo de ejecución que pocas veces se ha visto en la preparación de un evento deportivo regional de esta envergadura. El presidente Luis Abinader encabezó personalmente un recorrido de supervisión por las principales sedes, enviando una señal inequívoca al país y a la comunidad atlética internacional sobre la prioridad estratégica que su administración otorga a este compromiso.
El eje central de las obras se concentra en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, recinto emblemático de la capital que experimenta una transformación integral de sus instalaciones. Sumadas las intervenciones en el Parque del Este, el nivel general de ejecución ronda el 90%, cifra que el propio mandatario calificó de satisfactoria durante el recorrido. «Estoy conforme y complacido con el avance de estas remodelaciones», declaró Luis Abinader, subrayando que el objetivo trasciende el evento mismo y apunta a dejar un legado permanente de infraestructura deportiva de alto rendimiento para los atletas dominicanos.
El calendario es exigente pero manejable. La justa multiatlética está pautada del 24 de julio al 8 de agosto del próximo año, lo que deja un margen operativo para concluir los trabajos pendientes, realizar pruebas técnicas y acreditar a los miles de participantes que llegarán al país. El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, valoró el respaldo sostenido desde el Poder Ejecutivo, mientras que José Monegro, presidente del Comité Organizador, cifró en 6,200 atletas la participación esperada, procedentes de las naciones del Caribe, Centroamérica y Sudamérica que integran la ODECABE.
En materia de alojamiento, la Villa Olímpica avanza a paso firme: el complejo contempla 1,200 apartamentos, de los cuales aproximadamente 600 se encuentran listos para recibir a las delegaciones. Este desarrollo habitacional, concebido con estándares internacionales, está destinado a convertirse, tras los juegos, en un activo inmobiliario y social de primer orden para la ciudad de Santo Domingo, replicando el modelo de reconversión que han aplicado otras ciudades sede en eventos similares.

Varias instalaciones ya están operativas y en condiciones de competencia: las canchas de tenis de mesa, los pabellones de gimnasia, el Centro Acuático, las instalaciones de tiro con arco, hockey, remo, canotaje y tiro al plato han superado sus etapas de adecuación. En fase final de obra se encuentran el Pabellón de Balonmano, el Pabellón de Combate I y el Estadio de Sóftbol I. El Pabellón de Combate II registra un avance de 65%, con una proyección de entrega que se mantiene dentro del cronograma previsto por el Comité Organizador.
Las grandes arenas del deporte nacional también forman parte del plan de mejoras. El Palacio de los Deportes se encuentra en etapa de instalación de equipamiento especializado, el Estadio Olímpico muestra progresos importantes —con la pista atlética y el equipamiento ya en territorio nacional— y el Malecón Deportivo, que albergará las competencias de patinaje y skateboarding, alcanza el 90% de ejecución, consolidándose como uno de los proyectos más icónicos del litoral capitalino. El Estadio de Sóftbol II y el estadio de béisbol tienen fecha de entrega proyectada para mayo próximo.
El conjunto de obras representa, más allá del espectáculo deportivo, una intervención urbana sin precedentes recientes en Santo Domingo. La modernización del Malecón Deportivo, la renovación del Estadio Olímpico y la expansión del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte configuran un corredor deportivo que, según fuentes gubernamentales, seguirá siendo aprovechado por las federaciones nacionales y por la ciudadanía en general una vez concluya la competencia. El legado físico de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 se perfila, así, como uno de los argumentos más sólidos para sostener la inversión realizada ante la opinión pública.
Con el cronograma en verde y la voluntad política de la más alta jerarquía del Estado dominicano claramente expresada, los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 apuntan a convertirse en un hito de organización regional. La capacidad ejecutora demostrada en este proyecto será, inevitablemente, una carta de presentación que el país exhibirá ante futuros comités olímpicos y organizaciones deportivas internacionales que evalúan sedes para grandes competencias.






