DIARIO FINANCIERO.- El presidente Donald Trump declaró en la madrugada del miércoles que Irán se encuentra al borde del colapso económico como consecuencia directa del cerco impuesto por Washington sobre sus puertos iraníes y el cierre del estrecho de Ormuz, una de las arterias comerciales más estratégicas del planeta. La advertencia, lanzada a través de su plataforma Truth Social, marcó un nuevo escalón en la presión financiera y militar que Estados Unidos ejerce sobre el régimen de Teherán.
«Irán está colapsando financieramente. Quieren que el estrecho de Ormuz se abra de inmediato», escribió Donald Trump en Truth Social. «Están desesperados por efectivo. Pierden 500 millones de dólares por día. Militares y policías se quejan de que no reciben sus pagos. ¡SOS!», agregó el mandatario, en un tono que refleja la confianza de la administración estadounidense en la eficacia de su estrategia de asfixia económica.
Horas antes de esa publicación, Trump había anunciado la extensión indefinida del alto el fuego con Irán, cuya tregua inicial estaba próxima a vencer. Sin embargo, el presidente ordenó mantener el bloqueo naval sobre los puertos iraníes como condición para cualquier avance diplomático. La decisión se adoptó tras una solicitud formal del gobierno de Pakistán, nación que ha asumido el rol de mediador en este conflicto, con el objetivo de otorgar a Teherán el tiempo necesario para articular una postura unificada en la mesa de negociación.
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«He dirigido a nuestras Fuerzas Armadas para que continúen el bloqueo naval y, en todos los demás aspectos, permanezcan listas y capacitadas, y extenderé el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y concluyan las negociaciones, sea cual sea el resultado», declaró Trump. El mandatario justificó la prórroga al señalar que «el Gobierno de Irán se encuentra gravemente dividido», y que la pausa permitirá al régimen presentar una propuesta consensuada, tal como lo solicitaron el mediador militar Asim Munir y el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif desde Islamabad.
La resolución fue adoptada luego de una reunión de emergencia en la Casa Blanca, en la que participaron el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner. Según fuentes diplomáticas, el vicepresidente JD Vance tenía programado un viaje a Islamabad para una segunda ronda de conversaciones, pero la visita quedó suspendida ante la ausencia de confirmación oficial por parte de la delegación iraní sobre su disposición a participar.
En el frente iraní, la delegación encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, rechazó cualquier posibilidad de avanzar en las tratativas bajo presión. «No aceptamos negociaciones bajo la sombra de la amenaza», declaró Qalibaf, en una postura que refleja las tensiones internas dentro del régimen. Por su parte, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, calificó el bloqueo naval como «un acto de guerra y una violación del alto el fuego«, advirtiendo que Irán sabe «cómo eludir las restricciones y defender sus intereses».
El impacto operacional del cerco se hace evidente en las cifras que maneja el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos: en apenas una semana desde la imposición del cierre perimetral, 28 embarcaciones fueron obligadas a regresar a puertos iraníes o a modificar su rumbo, lo que ha paralizado de manera significativa el comercio marítimo iraní y agudizado la crisis de liquidez que enfrenta el régimen.
Trump dejó abierta la puerta a un acuerdo, al señalar que «Irán puede ponerse en una posición muy sólida si llegan a un acuerdo». No obstante, advirtió que, de no registrarse avances concretos, Estados Unidos retomará la ofensiva militar. «No quiero hacer eso. No tenemos tanto tiempo», afirmó el presidente, subrayando la urgencia que rodea las negociaciones en un escenario donde la presión financiera sobre Teherán se intensifica por horas.





