Rusia rechazó este martes 22 de septiembre el alto el fuego propuesto por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en la Asamblea General de la ONU, y lanzó uno de sus ataques más masivos en semanas contra infraestructura energética, industrial y militar de Ucrania, empleando más de una decena de misiles balísticos y numerosos drones dirigidos contra al menos cinco regiones del país.
La negativa del Kremlin eleva la presión sobre Zelenski justo cuando el líder ucraniano busca en Nueva York no solo respaldo político, sino también el compromiso urgente de nuevos envíos de misiles interceptores Patriot, los únicos sistemas que han demostrado ser efectivos contra los proyectiles balísticos rusos y de los que Ucrania carece por escasez de oferta.
El rechazo de Moscú
«El presidente Putin y la parte rusa siempre han dicho que abogamos por una paz sólida, por una paz definitiva, y no por un alto el fuego que no dará nada en esencia», declaró el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria de este martes.
El Kremlin rechaza así la propuesta que Zelenski llevó esta semana a la Asamblea General de la ONU, en la que el mandatario ucraniano aspira además a avanzar hacia un acuerdo que permita la reapertura de las exportaciones de grano por los puertos del mar Negro, prácticamente cerrados desde julio por la campaña de ataques rusos a infraestructura portuaria y barcos mercantes.
El propio Peskov reconoció que las exportaciones de cereales por el mar Negro se han complicado también para Rusia a causa de los ataques ucranianos. Aunque admitió contactos con Turquía en torno a la iniciativa de Ankara para lograr un cese de hostilidades en esa zona marítima, dejó entrever que Moscú no está interesada en ese tipo de acuerdo, al señalar que trabaja en la creación de rutas alternativas.
Los blancos del ataque
Según el parte emitido por el Ministerio de Defensa ruso, en Kiev fue destruida una fábrica de Fire Point, la principal empresa de drones de Ucrania, y también fueron alcanzados depósitos de combustible y lubricantes de las Fuerzas Armadas ucranianas.
En la región de Dnipropetrovsk, los misiles impactaron una planta metalúrgica en Krivi Rig que abastecía producciones militares, así como la planta de tuberías Interpipe Steel, en la capital regional. Interpipe Steel confirmó el ataque y reportó la muerte de cuatro trabajadores. El Ministerio de Defensa ruso informó además de ataques a un productor de pólvora, combustible sólido y componentes para misiles en Pavlograd, y a tres centros logísticos del Ejército ucraniano en esa misma zona.
El gobernador ucraniano de Dnipropetrovsk, Oleksandr Ganzha, confirmó los ataques a infraestructuras en Pavlograd, Krivi Rig y la ciudad de Dnipró, sin referirse a la supuesta vinculación militar de los objetivos señalada por Moscú.
La empresa pública de petróleo y gas Naftogaz reconoció haber sufrido «daños críticos» en una de sus instalaciones en la región de Poltava, alcanzada por misiles balísticos. La compañía advirtió que la instalación, que ya estaba fuera de servicio por ataques anteriores, quedó en un estado que hace «prácticamente imposible» su reparación y puesta en marcha.
El déficit de interceptores
La Fuerza Aérea ucraniana informó de que sus defensas no lograron derribar ni uno solo de los misiles balísticos lanzados en el ataque del 22 de septiembre, una tendencia que se repite desde hace semanas. Ucrania ha dejado de recibir misiles interceptores para sus sistemas antiaéreos Patriot por la escasez global de este armamento. Conseguir el compromiso de nuevos envíos urgentes de estos interceptores es, junto al tema del grano, una de las prioridades centrales de la agenda de Zelenski en la Asamblea General de la ONU.
Por su parte, Kiev reivindicó este martes bombardeos a dos refinerías ubicadas en las regiones rusas de Samara y Bashkiria, y afirmó haber dañado infraestructuras de almacenamiento y lanzamiento de drones en la región de Oriol. Las próximas semanas serán clave para determinar si los aliados occidentales de Ucrania responden al llamado de Zelenski con envíos concretos de misiles Patriot antes de que el invierno agrave la vulnerabilidad energética del país.










