Las negociaciones EE.UU.-Irán sobre el estrecho de Ormuz enfrentan una contradicción pública: Washington afirma que las conversaciones ya están en marcha, mientras Teherán las rechaza de plano, en medio de un nuevo ataque contra un buque de carga en las cercanías del estratégico paso marítimo.
El presidente Donald Trump sostuvo el lunes que los contactos diplomáticos con Irán ya comenzaron, impulsados por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, entre otros actores regionales. «Están en marcha ahora mismo», afirmó Trump durante un acto en el Despacho Oval, al tiempo que advirtió al gobierno iraní: «Esta es la última oportunidad para que firme un buen documento.» El mandatario explicó que canceló «ataques masivos» ya autorizados contra Irán el fin de semana al abrirse una posibilidad diplomática.
La versión de Teherán fue opuesta. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, descartó el lunes cualquier negociación con Washington y precisó que no hay reuniones previstas para los próximos días. Según Baghaei, todos los integrantes del equipo negociador permanecen dentro del país, a excepción del ministro Abbas Araqchi, quien cumple una peregrinación religiosa en Irak. El funcionario aclaró que los únicos canales abiertos son con Omán y se limitan a asuntos relacionados con la administración del propio estrecho de Ormuz.
Mientras se sostenía esa contradicción diplomática, un buque de carga informó haber recibido el impacto de un proyectil de origen desconocido cerca del estrecho de Ormuz, frente a la costa de Omán. El incidente fue registrado por la Agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO), organismo que monitorea la seguridad del tráfico naval en la región. El ataque volvió a exponer la vulnerabilidad de una de las principales arterias energéticas del planeta: por el estrecho de Ormuz transita normalmente cerca de una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo crudo y gas natural.
Los datos de la firma especializada Kpler reflejaron el impacto de las tensiones sobre el movimiento marítimo. El lunes atravesaron el estrecho seis embarcaciones —tres petroleros y tres graneleros—, frente a los siete registrados el día anterior. Irán ha reducido de forma considerable el tránsito por esa vía durante las últimas semanas, un punto que Washington y Teherán disputan directamente: Estados Unidos sostiene que el memorando de entendimiento firmado en junio obliga a Irán a garantizar la apertura del paso, mientras Teherán afirma que ese documento preserva expresamente su autoridad sobre el corredor.
A pesar de la persistencia de la tensión, los mercados reaccionaron con expectativas de una posible distensión. Los futuros del crudo Brent retrocedieron alrededor de un 7%, hasta ubicarse cerca de US$83.77 por barril, mientras el índice Dow Jones cerró en un máximo histórico. En la apertura del martes, las bolsas asiáticas y el petróleo mostraron ligeras alzas.
Trump reforzó su posición el martes mediante un mensaje en Truth Social, donde calificó a los dirigentes iraníes de «increíblemente hipócritas», reiteró que fueron ellos quienes solicitaron una reunión y afirmó que la Armada estadounidense controla el estrecho: «¡El muro de acero de Estados Unidos! Nada llegará a Irán a menos que nosotros queramos, y nada llegará a menos que se logre un acuerdo o una rendición total», escribió el mandatario.
Este patrón —anuncios de acción militar a gran escala seguidos de suspensiones con argumento diplomático— se ha repetido desde el inicio de la denominada «Operación Furia Épica», lanzada por Estados Unidos junto con Israel hace más de cinco meses. El conflicto dejó sin cumplir los principales objetivos planteados al inicio de la campaña: desmantelar el programa nuclear iraní, limitar la capacidad ofensiva de Teherán contra sus rivales regionales y crear condiciones para un cambio político interno en el país. Irán, por su parte, mantiene su rechazo público a negociar con Washington desde el fracaso del memorando de entendimiento firmado el mes anterior.
Lo que vigilar: la próxima señal determinante será si Teherán y Washington coinciden en reconocer algún canal de contacto directo o a través de Omán, y si el tráfico de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz retoma niveles normales. Cualquier escalada adicional —o un nuevo ataque contra embarcaciones— podría revertir la baja del petróleo y reactivar la presión sobre los mercados energéticos globales, con efecto directo sobre los precios de combustibles y el costo de importaciones en República Dominicana y América Latina.









