El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que la República Dominicana avanza hacia el equilibrio fiscal y el diseño de un sistema tributario más equitativo, capaz de financiar el gasto público y mejorar la distribución de la riqueza, en un encuentro celebrado con autoridades económicas y representantes de la banca múltiple.
El encuentro se realizó en un momento de creciente incertidumbre global, con la guerra en Oriente Medio, la volatilidad de los precios del petróleo y las políticas arancelarias de Estados Unidos como telón de fondo. Para las empresas dominicanas, estos factores representan riesgos directos sobre los costos de importación, los combustibles y las condiciones de comercio exterior; variables que inciden tanto en la inflación como en la competitividad del país.
Díaz señaló que lograr el equilibrio presupuestario exige un sistema financiero sólido, con altos estándares de tecnología y digitalización, que refuerce la confianza institucional y respalde el crecimiento económico. No precisó plazos ni metas cuantitativas para la consolidación fiscal.
El gobernador del Banco Central (BCRD), Héctor Valdez Albizu, destacó la fortaleza del sistema financiero dominicano y subrayó que la estabilidad macroeconómica es fundamental para sostener el crecimiento y atraer inversión extranjera directa (IED). Valdez Albizu sostuvo que el país cuenta con fundamentos económicos sólidos, un sistema financiero estable y un sector privado resiliente, condiciones que, combinadas con la coordinación entre las políticas monetaria y fiscal, permitirán enfrentar los desafíos del escenario internacional.
En la reunión participaron también el ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo Sanz Lovatón, y directivos de la Asociación de Bancos Múltiples (ABA), encabezados por el presidente de su Junta Directiva, Christopher Paniagua. El grupo analizó la situación de la economía dominicana y los riesgos derivados del conflicto en Oriente Medio y la volatilidad del crudo.
Sanz Lovatón informó que el MICM da seguimiento puntual al posible impacto de las políticas arancelarias de Estados Unidos sobre las importaciones dominicanas, así como a las fluctuaciones en los precios de los combustibles. Explicó que el Gobierno evalúa medidas para mitigar esas oscilaciones y fortalecer el comercio exterior mediante estrategias que consoliden a la República Dominicana como destino atractivo para el nearshoring —la relocalización de operaciones productivas de empresas extranjeras en países geográficamente cercanos al mercado estadounidense—.
El próximo indicador clave a monitorear será la evolución de la política arancelaria de Washington y la cotización internacional del petróleo, dos variables que condicionarán tanto la inflación interna como los márgenes del sector privado en los próximos meses. La coordinación entre el Ministerio de Hacienda, el BCRD y el MICM, evidenciada en esta reunión, apunta a una respuesta gubernamental articulada ante esos riesgos externos.









