República Dominicana y Estados Unidos firmaron un Marco de Cooperación para desarrollar minerales críticos y tierras raras, un acuerdo político-programático que no crea obligaciones legales exigibles ni equivale a una concesión minera. El documento establece una hoja de ruta conjunta para atraer capital privado, facilitar financiamiento y fortalecer las cadenas de suministro estratégicas en el sector.
El acuerdo llega en un contexto en que Washington busca diversificar las fuentes globales de minerales críticos, insumos esenciales para semiconductores, baterías eléctricas y tecnología de defensa, ante la concentración actual en China. Para República Dominicana, el marco abre una ventana a financiamiento e inversión internacional que de otro modo tardaría más en materializarse, siempre que los proyectos superen los estudios técnicos, ambientales y económicos requeridos.
Qué contempla el acuerdo
El Marco prevé la identificación conjunta de proyectos de interés para ambos países, tanto en territorio dominicano como estadounidense. Incluye mecanismos de financiamiento que pueden tomar la forma de garantías, préstamos, capital de inversión, acuerdos de compra, seguros y facilidades regulatorias.
La cooperación cubre toda la cadena de valor: exploración, extracción, separación, procesamiento y generación de mayor valor agregado en el país de origen. También contempla cartografía geológica y de recursos minerales para precisar el potencial dominicano, así como mecanismos de protección frente a distorsiones del mercado y prácticas comerciales desleales.
El acuerdo fija un plazo de seis meses a partir de la firma para que ambos gobiernos adopten medidas que permitan canalizar financiamiento significativo hacia proyectos en sus respectivos territorios.
Alcance y límites
El documento es un plan de acción político, no un instrumento jurídico. Según su propio texto, no crea derechos ni obligaciones bajo el derecho dominicano, estadounidense o internacional, y no establece procedimientos jurídicos exigibles. Tampoco autoriza la explotación de ningún yacimiento concreto: cualquier proyecto requerirá sus propios estudios, permisos y marcos regulatorios.
La distinción importa para quienes sigan la discusión pública sobre soberanía sobre los recursos naturales. El acuerdo no transfiere derechos sobre el subsuelo dominicano ni compromete concesiones anticipadas.
Pedernales, el foco geológico
La principal expectativa concreta se concentra en Pedernales, específicamente en la Reserva Fiscal Minera Ávila, donde se estudian depósitos de bauxita kárstica por su posible contenido de tierras raras, galio y escandio, elementos de alta demanda en tecnologías verdes y de defensa.
El Ministerio de Energía y Minas proyecta determinar los recursos en noviembre de 2026 y declarar las primeras reservas en el primer semestre de 2027, tras el análisis de más de 5,000 muestras y la realización de estudios técnicos, ambientales, económicos y logísticos. Esos resultados serán la prueba de fuego para que el marco de cooperación se traduzca en proyectos reales: los beneficios potenciales, que incluyen financiamiento, transferencia de capacidades y desarrollo de procesamiento local, dependen directamente de que los yacimientos sean viables y de que las condiciones negociadas resulten favorables para el país.







