Las compras del sector hotelero dominicano al agro local superan RD$98,000 millones anuales, según datos expuestos este domingo 25 de mayo por el viceministro de Turismo, Carlos Peguero, ante Qu Dongyu, director general de la FAO, en un encuentro orientado a mostrar cómo la industria de viajes puede funcionar como ancla de demanda para productores y ganaderos del país.
Esa cifra refleja la escala del vínculo entre dos sectores que suelen analizarse por separado. Para Peguero, el reto ahora es ensanchar ese canal: lograr que pequeños y medianos agricultores, que aún tienen dificultad para cumplir los volúmenes y estándares que exigen los hoteles, ocupen una porción mayor de esa cadena de suministro. La idea, según el funcionario, es que el crecimiento del turismo genere empleo no solo en el propio sector, sino en las comunidades rurales que lo abastecen.
Turismo y seguridad alimentaria
La reunión llega tres meses después de que la FAO certificara que República Dominicana redujo su tasa de subalimentación del 21.3% (promedio 2004-2006) a menos del 2.5% (2023-2025), avance que llevó al país a salir del llamado Mapa del Hambre del organismo. El Ministerio de Turismo vincula ese resultado, al menos en parte, a una política de desarrollo que integró la expansión hotelera con el fortalecimiento de los proveedores agrícolas nacionales.
«Nuestro sector turístico ha sido un aliado fundamental en el esfuerzo nacional por garantizar la seguridad alimentaria. República Dominicana acaba de salir del Mapa del Hambre y este logro es también resultado de una visión de desarrollo que ha integrado al turismo con la producción nacional, generando mercados estables para nuestros productores, más empleos y mayores oportunidades para las comunidades», afirmó Peguero durante su presentación.
El viceministro también advirtió que sostener ese avance exige elevar la capacidad productiva del campo: cumplir normas más estrictas de calidad e inocuidad y adoptar tecnología que permita a los agricultores responder con regularidad a la demanda hotelera. «Cada nuevo turista que recibimos genera una mayor demanda de bienes y servicios producidos en nuestro país. Esto impulsa la agricultura, fortalece las cadenas de valor, crea empleos y contribuye al bienestar de miles de familias dominicanas», señaló.
Cabo Rojo como laboratorio del modelo
El proyecto más concreto presentado ante Dongyu es el polo turístico de Cabo Rojo, en Pedernales, en el extremo suroeste del país. Allí, el Gobierno y la FAO impulsan un conjunto de iniciativas destinadas a que los agricultores de la región Enriquillo estén en condiciones de surtir los nuevos establecimientos hoteleros que se proyectan en esa zona, con énfasis en fortalecer la producción, los canales de comercialización y los sistemas de abastecimiento.
Uno de los instrumentos concretos de esa estrategia es el Centro Agroindustrial Enriquillo Norte, que opera bajo el programa Mano de la Mano de la FAO. Su objetivo es aumentar la capacidad productiva regional y abrir a los agricultores locales el acceso a mercados antes fuera de su alcance. Eric Dorrejo presentó los avances de esa iniciativa en el encuentro.
Desperdicio, trazabilidad y tecnología
La agenda del domingo también dedicó espacio al desperdicio alimentario dentro de la propia industria hotelera. Mildre de Sierra, representante de la cadena Meliá, introdujo Optic Waste, un sistema diseñado para cuantificar y disminuir las pérdidas de alimentos en los hoteles. Por su parte, Liliana Cruz, directora de Inteligencia del Ministerio de Turismo, expuso la estrategia de encadenamientos entre el sector hotelero y la producción agropecuaria nacional.
Qu Dongyu, en su primera visita a República Dominicana, valoró positivamente la trayectoria del país en seguridad alimentaria y confirmó que la FAO mantendrá su apoyo a las iniciativas de desarrollo territorial que el Gobierno impulsa en las regiones que reciben expansión turística. En la actividad estuvieron presentes el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, y Frank Rodríguez, director comercial de Asonahores (Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana), junto con representantes de organismos internacionales.
El Gobierno tiene como objetivo aumentar la proporción de las compras locales dentro del abastecimiento hotelero y replicar el esquema de Pedernales en otras regiones donde la llegada de nuevos hoteles pueda servir como motor de demanda para el agro dominicano.










