China defenderá a sus empresas con «todas las medidas necesarias» después de que Estados Unidos incluyera a dos compañías chinas en una nueva ronda de sanciones vinculadas con Cuba, anunciada el 5 de noviembre. Lo afirmó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, según la información publicada por Almomento.
El choque añade un frente diplomático a la presión económica sobre la isla, que mantiene vínculos comerciales y de cooperación con Pekín. Las sanciones estadounidenses pueden afectar a empresas de terceros países que operen con Cuba, un efecto que China rechaza bajo el concepto de jurisdicción extraterritorial.
Pekín rechaza las sanciones unilaterales
Ante una pregunta en rueda de prensa, Guo sostuvo que la cooperación entre China y Cuba es «abierta, transparente y legítima». Añadió que su país se opone firmemente a las sanciones unilaterales que, a su juicio, carecen de fundamento en el derecho internacional y no cuentan con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. También cuestionó la llamada «jurisdicción de largo alcance», es decir, la aplicación de leyes de un país fuera de su territorio.
El portavoz expresó la oposición de Pekín a los intentos de Washington de interferir y obstaculizar la relación con La Habana. Reiteró además el respaldo chino a los esfuerzos cubanos para salvaguardar su soberanía nacional y rechazar las injerencias externas. «China adoptará todas las medidas necesarias para defender firmemente los derechos e intereses legítimos de sus empresas», subrayó.
Ocho entidades y dos personas sancionadas
El Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro de EE.UU. anunciaron el 5 de noviembre medidas contra ocho entidades y dos personas. Entre los nuevos objetivos figuran las dos empresas chinas: China National Electronics Import and Export Corporation (CEIEC) y Beijing H&C Technologies. La fuente no detalla qué restricciones concretas se aplican a cada una.
Presión sobre Cuba en 2026
Cuba lleva más de seis décadas bajo el embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos. La presión se intensificó en 2026 con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El 29 de enero, el mandatario firmó una orden ejecutiva que declaró una emergencia nacional relacionada con Cuba y abrió la puerta a imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla.
Washington justificó la medida al alegar que el Gobierno cubano representa una «amenaza» para la seguridad nacional, acusación que La Habana ha rechazado de forma sistemática.
La Cancillería cubana respondió a la nueva ronda de sanciones y afirmó que Washington «seguirá fracasando en el intento» de someter a la isla. El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, las calificó como nuevas medidas de bloqueo destinadas a asfixiar la economía y causar el mayor daño posible a la población.
Queda por ver qué medidas concretas adoptará Pekín para proteger a CEIEC y Beijing H&C Technologies, ya que el portavoz no las especificó, y si Washington amplía la lista a otras empresas que mantengan negocios con la isla.












