Las acciones de Nvidia retrocedieron 9.26% el jueves y fueron una de las principales fuentes de presión sobre el Nasdaq 100 en una jornada de fuertes pérdidas, después de que el triunfo demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos reavivara el temor a una regulación más dura sobre la inteligencia artificial (IA). Así lo reportó Bloomberg Línea.
El golpe alcanzó a las empresas que sostienen la expansión de la IA, un segmento con un peso considerable en los principales índices bursátiles de Estados Unidos. Si la construcción de infraestructura tecnológica se retrasa, cambian los ingresos esperados de esas compañías y, con ellos, el valor de los índices que las agrupan.
Qué acciones registraron las mayores caídas
Las bajas porcentuales más profundas se concentraron en compañías de semiconductores, almacenamiento de datos y componentes para infraestructura. Según datos de Bloomberg, Sandisk encabezó las pérdidas con una caída superior a 22%. Astera Labs y Lumentum le siguieron con descensos de más de 18%.
AMD y Micron también cedieron con fuerza, en un reflejo del castigo a los productores de procesadores y chips de memoria. La venta se propagó además a firmas de almacenamiento y a proveedores de equipos para fabricar chips, lo que indica que alcanzó a buena parte de la cadena de suministro del sector.
Las grandes capitalizaciones pesaron sobre el índice
Entre las empresas de mayor tamaño, Nvidia, Tesla, Microsoft y Broadcom fueron de las que más presionaron al Nasdaq 100. El efecto se explica por la suma de sus caídas y el peso que cada una tiene dentro del indicador. En el caso de Nvidia, su alta ponderación amplificó el impacto de la baja de 9.26%.
El retroceso golpeó sobre todo a los segmentos de semiconductores, memorias e infraestructura, cuyo crecimiento depende en distinta medida de ampliar la capacidad de procesamiento que exige la IA.
Lo que advierten los analistas
Para la fuente, el resultado electoral, con victoria demócrata en las dos cámaras del Congreso, elevó la inquietud por un escrutinio más severo a Silicon Valley, en especial sobre el levantamiento de centros de datos. Fawad Razaqzada, analista de mercados de Forex.com, indicó que los inversionistas podrían estar descontando una vigilancia más estricta sobre las grandes tecnológicas y sus apuestas en IA. Añadió que aún no está claro cuánto afectaría eso, de forma inmediata, a las utilidades de las empresas.
Bautista Aboy, portfolio manager de Mills Capital, señaló que los comicios estatales también traen riesgos para el desarrollo de infraestructura. Según su análisis, Texas concentra cerca de 30% de la capacidad nueva de centros de datos que se proyecta en Estados Unidos hasta 2028. Eventuales limitaciones regulatorias podrían atrasar obras y alterar lo que se espera del crecimiento de las compañías ligadas a ese plan.
Aboy sostuvo que las consecuencias tocarían a fabricantes de chips, proveedores de memorias y firmas de infraestructura energética, en particular si se aplaza la construcción de instalaciones que consumen mucha electricidad y capacidad de cómputo. También matizó: un freno en esas obras no equivale, a su juicio, a un debilitamiento de fondo de la demanda de IA, sino a posibles ajustes en los tiempos de inversión y de generación de ingresos.
Los inversionistas estarán pendientes de las primeras señales del nuevo Congreso sobre la regulación de los centros de datos, de las decisiones en estados con gran capacidad proyectada, como Texas, y de los próximos reportes trimestrales de las tecnológicas, que mostrarán si el riesgo regulatorio se traduce en recortes de inversión o solo en retrasos.












