El Banco Popular Dominicano ve poco margen para reducir las comisiones que pagan las estaciones de combustible por transacciones con tarjetas, según declaró su presidente ejecutivo, Christopher Paniagua, en medio de las negociaciones entre el sector detallista y la banca nacional.
Paniagua explicó que la comisión que se aplica a las gasolineras es la más baja del país, y que sobre ella recaen costos adicionales de procesamiento y de las marcas de tarjetas, como Visa y Mastercard. «Cuando uno ve el resultado de lo que es la transacción, le deja muy poca flexibilidad a los clientes y a los mismos emisores de crédito para bajarlo. Esa es la realidad», afirmó el ejecutivo.
Las conversaciones, en manos del MICM
Las negociaciones formales sobre el nivel de las comisiones están concentradas en el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), que lidera los esfuerzos con el sector de las estaciones de combustible. «Yo creo que esas conversaciones están más concentradas con el Ministerio de Industria y Comercio y ellos son los que están liderando los esfuerzos», indicó Paniagua.
El ejecutivo aclaró que su señalamiento no apunta a una baja rentabilidad de los bancos, sino a la escasa posibilidad técnica y comercial de continuar recortando la comisión. Recordó que los adquirientes y emisores llevan años apoyando al sector gasolinero, razón por la que ese segmento ya opera con un nivel más bajo que otros rubros de la economía.
El trasfondo del conflicto
La Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) viene dialogando con el Gobierno para lograr una reducción en las comisiones por pagos electrónicos. El gremio llegó a anunciar en varias ocasiones que suspendería el uso de tarjetas en las estaciones, pero finalmente optó por mantenerlas operativas. Su presidente, Juan Elías Pérez, informó que el llamado a retirar las tarjetas de crédito y débito queda suspendido, al menos mientras avanzan las conversaciones con la banca nacional a partir del 25 de septiembre.
Paniagua reconoció que el alza global en los precios de los combustibles representa uno de los principales retos para los países y para el Gobierno dominicano, lo que añade presión al sector detallista. No obstante, insistió en que los costos estructurales de las transacciones electrónicas no permiten nuevas rebajas significativas. «Yo sé que el ministro de Industria y Comercio está conversando con ellos. Son apreciados clientes de los bancos. Es un sector muy importante», subrayó.
El sector financiero, según Paniagua, continuará trabajando con las gasolineras para apoyar la evolución de sus negocios. La resolución del diferendo dependerá en buena medida de si el MICM logra articular un esquema que concilie los reclamos de Anadegas con los límites que imponen los procesadores y las redes internacionales de tarjetas.






