China responderá con firmeza ante cualquier medida restrictiva de la Unión Europea (UE) dirigida contra sus empresas o productos, advirtió el miércoles 29 de septiembre el Ministerio de Comercio de Pekín, en un comunicado que escala la tensión comercial entre las dos potencias días antes de una visita clave del comisario europeo de Comercio a la capital china.
La advertencia llega en respuesta a informaciones que señalan que Alemania y Francia estarían ultimando un documento conjunto para instar a la Comisión Europea a acelerar el desarrollo de un instrumento que otorgue a Bruselas nuevos poderes para cerrar el mercado comunitario a China. La iniciativa sería equivalente a la Sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos, una herramienta que permite investigar y sancionar prácticas comerciales consideradas desleales. Si la UE avanza en esa dirección, las represalias chinas podrían afectar el acceso de exportadores latinoamericanos y dominicanos que utilizan cadenas de suministro europeas o chinas como eslabón de sus operaciones.
La posición oficial de Pekín
Un portavoz del Ministerio de Comercio de China calificó la herramienta en cuestión de medida «típicamente proteccionista y unilateralista» que «no solo no contribuye a resolver los problemas, sino que se volverá contra la propia Unión Europea». El funcionario lanzó además una advertencia de tono histórico: «La UE también fue víctima en su día de este tipo de herramientas: no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti».
El portavoz subrayó que si Bruselas mantiene diálogos con Pekín al mismo tiempo que «intensifica sus demostraciones de fuerza», socavará gravemente la confianza mutua e interferirá en el proceso de consultas entre ambas partes, afectando al conjunto de la cooperación económica y comercial. «China responderá sin duda con firmeza para defender los derechos e intereses legítimos de su industria», sentenció el vocero en el comunicado oficial.
Instrumentos de represalia sobre la mesa
En declaraciones al diario oficialista chino Global Times, un observador anónimo detalló la posible «potente batería de instrumentos políticos» que Pekín podría activar. Entre ellos figuran la apertura de investigaciones antidiscriminación, pesquisas sobre la seguridad de las cadenas industriales y de suministro e investigaciones sobre el impacto de las subvenciones extranjeras en el mercado chino.
La reacción oficial se desencadenó tras un artículo de Noah Barkin, asesor sénior sobre relaciones entre China y Europa de la consultora Rhodium Group, que describió las negociaciones entre Berlín y París para presionar a la Comisión Europea en este sentido. El cruce de declaraciones se produjo en la antesala de la visita a Pekín del comisario europeo de Comercio, el eslovaco Maros Sefcovic, prevista para el 8 y 9 de octubre, en la que abordará con sus homólogos chinos el estado de las relaciones económicas y comerciales bilaterales.
Sefcovic declaró la semana pasada que el objetivo de Bruselas en esa visita es «reequilibrar» el comercio con Pekín, abordando tanto el futuro de las exportaciones chinas a la UE como el acceso de las empresas europeas al mercado chino. La reunión se perfila como el termómetro más inmediato de hasta qué punto ambas partes pueden gestionar sus diferencias mediante el diálogo antes de que cualquiera de los dos bloques dé un paso unilateral que eleve aún más la tensión comercial global.









