La Casa Blanca solicitó a OpenAI y Anthropic que no compartan sus nuevos modelos al Reino Unido con el organismo gubernamental británico de evaluación de inteligencia artificial hasta que el gobierno de Estados Unidos los revise primero, según reportó POLITICO citando a una persona familiarizada con el asunto y a un alto funcionario de la administración estadounidense que hablaron bajo condición de anonimato.
La petición, emitida por la Oficina del Director Nacional del Ciberespacio, restringe el acceso anticipado que históricamente disfrutaba el Instituto de Seguridad de la IA del Reino Unido (AISI, por sus siglas en inglés), considerado uno de los organismos de evaluación gubernamentales con más recursos del mundo. Para las empresas, la disyuntiva es concreta: o cumplen con Washington y postergan el acceso al AISI, o arriesgan tensionar su relación con la administración Trump.
Anthropic ya acató la instrucción
Anthropic parece haber aceptado la solicitud. La compañía no entregó su modelo Claude Mythos 5.1 al AISI del Reino Unido y precisó en su anuncio que el sistema estaba «solo disponible para un grupo de organizaciones de EE. UU.«. En su blog oficial, Anthropic señaló que se coordinaba con el gobierno estadounidense «para ampliar el acceso a un grupo más amplio de socios nacionales e internacionales lo antes posible», aunque declinó hacer comentarios adicionales para este artículo. OpenAI tampoco respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
El director del AISI, Henry de Zoete, reconoció la situación en una carta dirigida a un comité parlamentario del Reino Unido a principios de septiembre. Admitió la falta de acceso al modelo de Anthropic, pero aseguró que la institución mantenía «sólidas relaciones con todos los desarrolladores de IA de frontera» y que aún contaba con acceso previo al lanzamiento de algunos modelos, entre ellos el GPT-6 Astra de OpenAI, que el AISI evaluó antes de su salida pública. «Las relaciones de confianza que mantiene el AISI nos permiten evaluar una variedad de modelos que representan saltos de capacidad en toda la industria», escribió de Zoete.
La postura de Washington y el trasfondo geopolítico
El alto funcionario estadounidense que habló con POLITICO defendió la decisión con un argumento de política pública: la Casa Blanca quiere que EE. UU. revise los modelos y tome medidas para garantizar que los sistemas sean seguros antes de compartirlos con aliados. «Porque son empresas estadounidenses y esta ha sido nuestra política con cada nuevo modelo de frontera que sale», explicó el funcionario.
La instrucción llega mientras la administración Trump evalúa cómo gestionar los poderosos modelos de IA que han llegado a entidades externas durante pruebas, incluyendo, según se reveló el 24 de septiembre, un sitio web del gobierno australiano. El contexto también incluye advertencias de exingenieros y directivos de grandes laboratorios de IA sobre riesgos catastróficos si los modelos avanzan sin supervisión adecuada.
La respuesta del Reino Unido y el estado del CAISI
El gobierno del Reino Unido intentó restar peso a la tensión. El primer ministro Andy Burnham afirmó esta semana en la Asamblea General de la ONU que el AISI «trabajaba estrechamente con EE. UU. y los principales laboratorios en materia de seguridad de la IA», y llamó a establecer «un conjunto único de principios y normas globales». Por su parte, el ministro de Exteriores Ed Miliband planteó el miércoles 23 de septiembre ante el Consejo de Seguridad de la ONU que los gobiernos deben garantizar que los modelos de frontera sean «rigurosamente evaluados» y que las principales empresas de IA se han comprometido «de hecho» a ofrecer esa visibilidad. Un portavoz del gobierno británico sostuvo que el AISI «sigue trabajando en estrecha colaboración con el gobierno de EE. UU., socios internacionales y empresas líderes en IA».
En el frente institucional estadounidense, el Congreso y la Casa Blanca presionan para dotar de más recursos al Centro de Normas e Innovación de IA del Departamento de Comercio (CAISI), considerado el eje de la gobernanza de IA en EE. UU. Sin embargo, el organismo opera hoy sin un director permanente y con solo unas pocas decenas de empleados técnicos, enfrentando una carga creciente de modelos que debe evaluar. OpenAI señaló esta semana que el CAISI debería liderar el trabajo sobre normas internacionales para supervisar el avance y la seguridad de la IA, colaborando con institutos como el AISI del Reino Unido. Lo que ocurra con esa capacidad institucional determinará en buena medida si Washington puede sostener el papel de árbitro central que reclama en la carrera global por la seguridad de la IA.








