El presidente Luis Abinader anunció que el Gobierno mantendrá sin variación los precios de los combustibles durante la presente semana, en una medida orientada a contener presiones inflacionarias y sostener el poder adquisitivo.
La decisión se produce en un contexto de alta volatilidad en los mercados internacionales del petróleo, donde referencias como Brent y WTI continúan presionando los costos de importación. Frente a este escenario, el Ejecutivo opta por trasladar el impacto al Estado, evitando ajustes inmediatos al consumidor.
El congelamiento implica, en términos económicos, un subsidio implícito. El Gobierno asume la diferencia entre el costo real de adquisición y el precio de venta interno, lo que coloca presión directa sobre las cuentas fiscales y exige monitoreo constante por parte del Ministerio de Hacienda.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de coordinación con el sector privado. El presidente destacó reuniones con gremios empresariales como el Consejo Nacional de la Empresa Privada y la Asociación de Industriales de la República Dominicana, orientadas a construir acuerdos que mitiguen el traslado de costos hacia el consumidor final.
Para las empresas, la estabilidad en los combustibles representa un factor crítico de planificación. Sectores intensivos en energía —transporte, manufactura, agroindustria y generación eléctrica— dependen del comportamiento del gasoil y derivados para definir precios y márgenes. La volatilidad, advierten industriales, erosiona competitividad frente a productos importados.
En este contexto, el Gobierno busca complementar el congelamiento con compromisos sectoriales que eviten distorsiones en la cadena de precios. El objetivo es que el alivio energético no se diluya en incrementos en otros bienes y servicios.
Sin embargo, el equilibrio es frágil. Mantener los precios estables en un entorno internacional alcista implica mayor carga fiscal, lo que podría tensionar el presupuesto si la tendencia se prolonga.
La sostenibilidad de la medida dependerá de tres variables clave:
evolución del precio del petróleo, disciplina fiscal y efectividad de los acuerdos con el sector privado.
En las próximas semanas, el mercado observará de cerca si esta estrategia se consolida como herramienta de estabilización económica o si comienza a reflejar costos acumulados en las finanzas públicas.
















