Autoridades dominicanas ejecutaron un operativo de interdicción marítima en Baní que resultó en la incautación de 151 paquetes de presunta cocaína y la detención de dos ciudadanos dominicanos.
La operación, coordinada por la Dirección Nacional de Control de Drogas, junto a la Armada y la Fuerza Aérea, bajo supervisión del Ministerio Público, responde a un esquema de inteligencia previa que alertó sobre movimientos sospechosos en aguas territoriales.
El despliegue combinó capacidades aéreas, marítimas y terrestres, permitiendo interceptar una lancha rápida tipo Go Fast a varias millas náuticas al sur del litoral. En la embarcación fueron localizadas cinco pacas con el total del cargamento.
Este tipo de embarcaciones, caracterizadas por su alta velocidad y maniobrabilidad, se han consolidado como uno de los principales activos logísticos del narcotráfico en el Caribe, facilitando operaciones de transporte de corto y mediano alcance con alta evasión.
Además de la droga, las autoridades incautaron una lancha de 32 pies, dos motores de 115 HP, combustible, equipos de comunicación, celulares y GPS, elementos que evidencian una operación estructurada con capacidad de navegación extendida y coordinación táctica.
Las investigaciones preliminares apuntan a que durante la persecución se habrían arrojado más paquetes al mar, lo que mantiene activos operativos de rastreo en la zona. La recuperación de estos elementos es clave para dimensionar el volumen total del cargamento y mapear la red logística.
El alijo fue enviado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses para confirmar su composición, mientras el Ministerio Público profundiza las investigaciones para identificar otros actores vinculados a la estructura criminal.
Este operativo se inscribe dentro de una tendencia de intensificación de la presión estatal sobre rutas marítimas del Caribe, particularmente en el litoral sur dominicano, considerado corredor estratégico hacia mercados internacionales.
La acción conjunta de la DNCD, Armada y Fuerza Aérea refuerza un mensaje clave: la coordinación interinstitucional sigue siendo el principal activo del Estado en la lucha contra el narcotráfico, en un entorno donde las redes criminales elevan constantemente su sofisticación operativa.















