La empresa española Kreios Space se prepara para lanzar en 2027 el primer satélite de la historia equipado con un motor de aire atmosférico, un sistema que prescinde de combustible fósil y puede extender la vida útil de los satélites en órbita terrestre muy baja (VLEO) a más de siete años, frente a las semanas que dura actualmente una misión típica en esa altitud.
La misión, denominada Kreios 1, se ejecutará con un cohete de SpaceX y utilizará una plataforma de microsatélite del fabricante lituano Kongsberg NanoAvionics. Que un satélite pueda operar de forma continua en la VLEO (la franja de órbita por debajo de los 400 km de altitud donde se encuentra la Estación Espacial Internacional (ISS), hasta los 100 km aproximadamente) abre posibilidades comerciales en observación de alta resolución, telecomunicaciones de baja latencia y teledetección de precisión, segmentos en expansión en el mercado global de pequeños satélites.
Un motor que convierte la resistencia en combustible
La tecnología desarrollada por Kreios Space se conoce como Air-Breathing Electric Propulsion (ABEP, por sus siglas en inglés), es decir, propulsión eléctrica de respiración de aire. El sistema captura de forma pasiva las partículas de la ionosfera residual presentes en la VLEO, las ioniza para generar plasma y luego las acelera electromagnéticamente para producir empuje continuo.
«El motor air-breathing coge las partículas que nos encontramos en la órbita terrestre muy baja y, una vez están dentro del satélite, lo que hacemos es ionizarlas, generamos un plasma, y una vez tenemos este plasma se pueden acelerar», explicó Jan Mataró, cofundador y director técnico de la compañía. «Es un motor electromagnético que lo que hace es generar un impulso para estar compensando constantemente el rozamiento de las propias partículas de aire que nos encontramos en la atmósfera más alta.»
El motor se alimenta de energía solar, por lo que su vida útil va ligada a la de los paneles fotovoltaicos del satélite. «Únicamente gracias al aire atmosférico y a la energía solar, el satélite puede estar de forma muy duradera en estas órbitas terrestres muy bajas. Estamos hablando de más de siete años con combustibles que son reutilizables, porque nos lo estamos encontrando constantemente en la órbita», añadió Mataró.
De Cataluña a Galicia con una ronda de 8 millones de la OTAN
Kreios Space fue fundada en 2020 por seis ingenieros que partieron de un premio de concurso de 5,000 euros. La compañía, que inició operaciones en Cataluña, trasladó su sede a Nigrán, Vigo, tras recibir una subvención de la Xunta de Galicia. En el último año pasó de 15 a 45 empleados, y en 2025 cerró una ronda de financiación de 8 millones de euros con respaldo de la OTAN.
Adrián Senar, CEO de la compañía, atribuye la cohesión del equipo a que seis de los fundadores originales continúan activos: él mismo, Francisco Boira, Jan Mataró, Adrià Barceló, Francisco Bosch y Max Amer. La empresa ya lleva cinco años probando el motor en dos cámaras de vacío que replican las condiciones de la VLEO, y cuenta con contratos comerciales cerrados para las cargas de pago (payloads) de Kreios 1, aunque aún no ha revelado quiénes son los clientes.
La ventaja de ser primero y los riesgos de la VLEO
Operar en la VLEO implica desafíos técnicos que han mantenido esa franja de órbita prácticamente desocupada: la resistencia aerodinámica de las capas superiores de la atmósfera es significativamente mayor que en órbitas más elevadas, y el oxígeno atómico presente en esas altitudes oxida severamente los materiales del satélite, reduciendo su vida útil. La escasa saturación de la VLEO tiene, sin embargo, una ventaja: minimiza el riesgo del llamado Síndrome de Kessler, la reacción en cadena de colisiones entre satélites y sus fragmentos que amenaza las órbitas más concurridas.
La segunda misión de la compañía, Kreios 2, se encuentra en fase de diseño y tiene como objetivo ser completamente nacional, construida por la propia Kreios Space. Su competidor más cercano en la carrera por la propulsión atmosférica en órbita es la británica NewOrbit, que tiene reservada una ventana de lanzamiento para finales de 2028. Kreios Space lleva ventaja en el calendario, pero el lanzamiento aún depende de que Kreios 1 supere con éxito las pruebas finales de validación en tierra antes de su embarque hacia la plataforma de SpaceX.







