INICIA lanzó el Fondo de Inversión Cerrado de Desarrollo Educativo I (FICDERD I), un vehículo de capital privado creado junto a AFI Universal para financiar instituciones educativas dominicanas desde la educación inicial hasta la formación técnica y superior, con un horizonte mínimo de inversión de 20 años.
El fondo de inversión educativa fue presentado durante el Almuerzo Regional de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR) en Santiago, bajo el lema «La educación como obsesión nacional». La iniciativa apunta directamente a un problema que encarece la operación de cientos de empresas en el país: los egresados del sistema educativo llegan al mercado laboral sin las competencias que el empleo requiere, lo que obliga a las compañías a asumir el costo de esa formación pendiente.
La brecha que paga el sector privado
Ryan Larrauri, socio director de INICIA Educación Managers, cuantificó el problema desde la perspectiva empresarial. «Muchas empresas tienen que invertir importantes recursos, capacitando en el lugar de trabajo sobre lo que no se aprendió en el lugar de estudios», afirmó. Esa duplicación de costos se traduce en mayor gasto operativo, menor productividad y dificultades para incorporar talento calificado, factores que erosionan la competitividad del país frente a otros mercados de la región.
Amelia Vicini, socia de INICIA, recordó que en 2011 la presión ciudadana logró que el Estado destinara el 4% del PIB a la educación preuniversitaria. Sin embargo, advirtió que ese aumento presupuestario, aunque necesario, no resolvió el problema de fondo: «Hoy la obsesión tiene que ser la calidad y la pertinencia de los aprendizajes, hasta ver los resultados». El mensaje implícito es que más dinero sin cambios en el aula no cierra la brecha.
Estrategia de doble vía y gestión de largo plazo
La propuesta de INICIA opera en dos frentes simultáneos. Por un lado, apoyo técnico al sistema educativo público para mejorar gestión, prácticas pedagógicas y resultados medibles. Por otro, inversión directa en instituciones privadas sostenibles que cubran todos los niveles formativos, desde la educación inicial hasta la formación vocacional y superior.
Antonio Caparrós, socio director de INICIA Educación Managers, subrayó que la transformación educativa no se produce en un período de gobierno ni con un ciclo de donaciones. «INICIA Educación nace con un mandato muy claro: generar una estrategia de inversión sostenible en el tiempo que contribuya de manera directa y significativa a la mejora del sistema educativo», señaló Vicini. El FICDERD I, con INICIA Educación Managers como gestor especialista, es el instrumento financiero diseñado para materializar ese mandato con retorno de largo plazo.
Empleo, tecnología y competitividad
William Malamud, vicepresidente ejecutivo de AMCHAMDR, amplió el debate hacia el futuro del trabajo. Planteó que la irrupción de la inteligencia artificial y la transformación tecnológica exigen que la educación dominicana vaya más allá de enseñar herramientas digitales: debe desarrollar pensamiento crítico, capacidad de aprendizaje continuo, valores y ciudadanía. Su argumento fue que, si el país logra ese salto, la educación deja de registrarse como gasto social y se convierte en infraestructura de competitividad y motor de movilidad económica.
El encuentro en Santiago deja pendiente la respuesta a varias preguntas operativas: qué mecanismos garantizarán que las mejoras educativas sobrevivan a los cambios de gobierno, cómo se medirán los aprendizajes reales (y no solo la permanencia en el sistema) y cómo se articula el rol del capital privado sin sustituir la responsabilidad del Estado. La apertura formal del FICDERD I al mercado y los primeros desembolsos serán la señal más concreta de que la estrategia pasa del discurso a los resultados.








