La tasa de desembolso de la cartera del Banco Mundial en la República Dominicana subió a 8.64% al cierre del año fiscal 2026, frente a 3.30% en el ejercicio anterior, un avance de 5.34 puntos porcentuales sobre una cartera de compromisos netos de US$1,492.3 millones.
El salto es relevante porque refleja que más recursos aprobados se están convirtiendo en pagos reales a las unidades ejecutoras que llevan a cabo las obras. Aun así, la cifra sigue siendo baja en términos absolutos: significa que, del total de compromisos vigentes, apenas una fracción se ha transformado en recursos efectivamente utilizados por las entidades responsables de ejecutar los proyectos. El retraso entre la firma de un préstamo multilateral y su uso efectivo implica que el país paga comisiones y asume deuda sin recibir con rapidez los beneficios previstos en agua potable, electricidad, viviendas y protección social.
La cartera y sus prioridades
La cartera activa incluye 12 operaciones por unos US$1,488 millones a octubre de 2026. De ellas, nueve son proyectos de inversión por cerca de US$983 millones en sectores como energía, salud, modernización del Estado, vivienda, agua y saneamiento, agricultura y protección social.
Cerca del 80% de los desembolsos previstos para el ejercicio fiscal se concentran en cuatro áreas: modernización del sector agua, fortalecimiento de la distribución eléctrica, inclusión y resiliencia de la protección social, y mejora de las condiciones de vivienda. El Banco Mundial identifica la resiliencia climática y la gestión del agua como prioridades centrales para el país, dado su impacto directo en la calidad de vida de las familias y en la productividad de la economía.
Gestión y burocracia
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, atribuyó el avance al mayor seguimiento a las unidades ejecutoras, al saneamiento de la cartera y a cancelaciones parciales de financiamientos que arrastraban retrasos. Por su parte, la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, subrayó la necesidad de reducir burocracias innecesarias para agilizar la ejecución.
Un préstamo multilateral no es una transferencia automática. Los fondos se desembolsan conforme el país cumple condiciones técnicas, ambientales, sociales, de contratación y de ejecución. Para que la cartera tenga un impacto visible, el Banco Mundial señala que el país necesita planificación realista con cronogramas y presupuestos alcanzables, unidades ejecutoras con capacidad técnica, procesos de compras transparentes y datos públicos sobre el avance físico y financiero de cada proyecto.
La Ley 30-26 y su contexto
El organismo también destacó la aprobación de la Ley 30-26, promulgada en junio de 2026 y conocida como Plan Anticrisis, que busca promover el desarrollo sostenible y el fortalecimiento del crecimiento económico. El Banco Mundial la consideró un paso hacia un marco fiscal más moderno, transparente y favorable a la competitividad.
Sin embargo, la valoración de la ley no es unánime. Entre sus medidas figuran una sobretasa de tres puntos porcentuales al Impuesto sobre la Renta empresarial para grandes contribuyentes con ingresos superiores a RD$1,000 millones anuales, un aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas, mayores tributos a casinos y juegos de azar, y un incremento de US$10 al impuesto sobre pasajes aéreos. El debate sobre si esos recursos adicionales financiarán inversión pública de calidad o se absorberán en gasto corriente permanece abierto.
La meta de ingresos altos en 2036
El Banco Mundial sostiene que República Dominicana debe mejorar la productividad y generar empleos de calidad para alcanzar su meta de convertirse en un país de ingresos altos en 2036. Aunque la economía creció rápidamente en las últimas dos décadas y permitió que casi tres millones de personas salieran de la pobreza, los beneficios no se han distribuido de manera equitativa. Las reformas prioritarias que identifica el organismo incluyen fortalecer el capital humano, promover la competencia, incentivar la innovación, mejorar la eficiencia del gasto público, ampliar la base tributaria y aumentar la resiliencia frente a choques externos y climáticos.
El aumento de la tasa de desembolso valida que la gestión puede mejorar, pero la referencia correcta no es solo el 3.30% de 2025, sino el potencial de desarrollo que el país requiere. Si la República Dominicana mantiene esta aceleración, reduce burocracias y garantiza que los recursos lleguen a las comunidades, la cooperación con el Banco Mundial podrá traducirse en transformaciones concretas; de lo contrario, la cartera seguirá siendo grande en dólares y limitada en resultados visibles para la ciudadanía.









