La República Dominicana proyecta exportar tierras raras en 2028, aunque esa fecha depende de que el país logre declarar reservas formales y desarrollar capacidad de procesamiento en los próximos años. El Ministerio de Energía y Minas informó el 14 de septiembre que ya dispone de más de 5,000 resultados de muestras analizadas y que prevé declarar las primeras reservas durante el primer semestre de 2027.
Si se cumple ese calendario, el ingreso de divisas por la exportación de minerales estratégicos podría comenzar a materializarse hacia 2028, reduciendo la dependencia del país de otras fuentes de ingresos externos. Las tierras raras son un grupo de 17 elementos metálicos usados en tecnologías de alto valor como baterías eléctricas, turbinas eólicas, semiconductores y equipos de defensa, lo que les confiere una demanda global creciente y precios sostenidos.
El estado actual del proyecto
El proceso se encuentra aún en fase de evaluación. Con más de 5,000 muestras procesadas, el Ministerio de Energía y Minas avanza en la caracterización del yacimiento, un requisito técnico y regulatorio que debe completarse antes de que el país pueda certificar reservas ante los estándares internacionales.
La declaración de reservas, prevista para el primer semestre de 2027, es el umbral que determinaría si el proyecto es económicamente viable y qué volumen de exportación resulta factible. Sin esa certificación, la proyección de exportaciones en 2028 que maneja el Ejecutivo sigue siendo condicional: depende tanto de los resultados geológicos como del avance en infraestructura de procesamiento, que hoy aún no está desarrollada en el país.
Por qué importa para la economía dominicana
El aprovechamiento de tierras raras representaría una nueva fuente de divisas para República Dominicana en un momento en que el país busca diversificar su base exportadora, históricamente concentrada en zonas francas, turismo y remesas. A diferencia de otros minerales, las tierras raras tienen un mercado dominado por pocos productores, lo que otorga un potencial de negociación relevante a nuevos oferentes.
La capacidad de procesar localmente los minerales extraídos, en vez de exportar materia prima sin valor añadido, determinaría en buena medida el impacto real en el ingreso de divisas y en la generación de empleo calificado. Ese es precisamente el cuello de botella que el proyecto aún debe resolver.
Los próximos meses serán clave para evaluar si los resultados del análisis de muestras respaldan la escala de reservas necesaria para sustentar una operación exportadora y si el país avanza en atraer inversión para la etapa de procesamiento, que suele ser la más intensiva en capital y tecnología.








