El peaje en el Estrecho de Ormuz que el presidente Donald Trump había amenazado con imponer quedó descartado este martes, en un giro que llegó apenas 24 horas después de su anuncio y que devuelve la atención de los mercados energéticos a la volatilidad del crudo. Trump revirtió su plan de aplicar una tarifa del 20% a la carga que transita por esa vía marítima y anunció, en su lugar, acuerdos comerciales y de inversión con los estados del Golfo.
El movimiento es relevante para los mercados porque el Estrecho de Ormuz llegó a transportar el 20% de los hidrocarburos del mundo. El lunes, tras el anuncio inicial del gravamen y la reinstauración del bloqueo estadounidense al transporte iraní, los futuros del Brent superaron los US$82.00 por barril, según los datos citados en el reporte. La marcha atrás elimina, por ahora, un factor de presión adicional sobre los precios del petróleo.
«He decidido reemplazar la Tarifa de Reembolso del 20% de Estados Unidos por acuerdos comerciales y de inversión que los distintos estados del Golfo realizarán en Estados Unidos», escribió Trump en Truth Social, tras lo que describió como conversaciones «muy productivas» con líderes de Oriente Medio.
El retiro del peaje en el Estrecho de Ormuz siguió a un rechazo inmediato. La Organización Marítima Internacional sostuvo que no existía «ninguna base legal» para imponer peajes obligatorios por el simple tránsito de un estrecho. Marc Weller, del Programa de Derecho Internacional de Chatham House, dijo a Al Jazeera que ni Estados Unidos ni Irán tenían derecho legal a cobrar tarifas de tránsito obligatorias según el derecho internacional consuetudinario.
El impacto en costos fue otro de los focos de crítica. The New York Times informó que el gravamen podría sumar US$16.00 por barril al costo de transportar petróleo a través del estrecho. Analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales advirtieron que los países del Golfo «verían con muy malos ojos» la propuesta, y expertos citados por la CBC la describieron como la apertura de «una caja de Pandora muy peligrosa» para los puntos de estrangulamiento del comercio marítimo global.
El episodio se enmarca en una semana turbulenta. Tras el colapso a inicios de julio del alto el fuego firmado en junio, EE. UU. e Irán reanudaron los ataques, y el tráfico de embarcaciones por el estrecho cayó un 52% entre el 10 y el 12 de julio, según datos de seguimiento marítimo citados por Le Monde.
Para los inversionistas, el vaivén subraya la fragilidad de la política estadounidense hacia esta vía marítima: en junio, Washington había insistido en que el estrecho debía permanecer abierto sin cobros, y el propio Trump calificó de «inaceptables» los peajes iraníes. Con el gravamen retirado, la variable a vigilar seguirá siendo la evolución del conflicto y su reflejo en el precio del Brent.








