El anuncio del cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán este domingo reabre uno de los mayores focos de riesgo para los mercados energéticos mundiales, un corredor marítimo por el que transita buena parte del petróleo que se comercializa a nivel global. La medida, dictada por los Guardianes de la Revolución tras los bombardeos estadounidenses, sitúa de nuevo el suministro de crudo en el centro de la tensión geopolítica.
La decisión llega después de que el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informara del lanzamiento de cerca de 140 ataques contra Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que su país golpeó «muy duro» a Teherán, en declaraciones a la cadena CNN, y dio por terminado el alto al fuego debido a los ataques iraníes contra buques en esta vía estratégica.
Para los mercados, el punto crítico es la funcionalidad del estrecho de Ormuz. Los Guardianes de la Revolución afirmaron que el paso «permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y hasta el fin de las intervenciones estadounidenses en esta región». Sin embargo, el ejército estadounidense desmintió ese anuncio y sostuvo que el tráfico sigue fluyendo y que «Irán no controla» el estrecho, una contradicción que añade incertidumbre a la evaluación del riesgo por parte de inversionistas y operadores navieros.
El trasfondo del conflicto es un protocolo de acuerdo firmado por Estados Unidos e Irán el 17 de junio, que estableció 60 días de tregua para negociar el fin de la guerra desatada el 28 de febrero por un ataque de Israel y Estados Unidos contra Irán. Apenas un mes después, Washington bombardeó territorio iraní en la noche del martes y de nuevo el miércoles, tras responsabilizar a Teherán de ataques contra buques comerciales en la zona. La fragilidad de esa tregua eleva la prima de riesgo geopolítico que suele traducirse en mayores precios del crudo y de los seguros marítimos.
La escalada se extendió por todo el Golfo. Kuwait, Baréin y Emiratos Árabes Unidos reportaron ataques contra su territorio, mientras se escucharon explosiones en Catar, cuyas autoridades confirmaron haber interceptado misiles con un saldo de tres heridos. Teherán declaró haber apuntado contra una base aérea estadounidense en el emirato. Los Guardianes de la Revolución reivindicaron además un inusual ataque contra Omán, en el puerto de Duqm, según la agencia IRIB. Jordania informó de tres misiles iraníes que no causaron daños, y Kuwait señaló ataques contra tres puestos fronterizos y una plataforma petrolífera.
Medios iraníes reportaron explosiones en el sur del país —en Bandar Abás, Sirik y la isla de Qeshm— y en la provincia de Juzestán, además de la muerte de un soldado en la ciudad de Jask y de un empleado de telecomunicaciones en la provincia de Hormozgán. La isla de Qeshm, posición estratégica en el estrecho de Ormuz, volvió a ser golpeada por una andanada de proyectiles.
El control del estrecho de Ormuz se ha convertido en una baza central para Irán. Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo, afirmó que «este paso estratégico es más importante que decenas de bombas atómicas», en alusión al programa nuclear iraní. Teherán ha autorizado un único corredor de navegación cerca de sus costas y descarta volver a la situación previa a la guerra, cuando existía libre tránsito. Según la agencia de seguridad marítima británica UKMTO, el ataque que desencadenó el cierre ocurrió unos 17 kilómetros al este de la península de Musandam, en Omán, y provocó un incendio a bordo que obligó a la tripulación a abandonar la nave.
En el plano diplomático, el jefe de la diplomacia pakistaní y mediador Ishaq Dar instó a la «desescalada», mientras el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió que se «reanuden urgentemente las negociaciones» de paz. Del lado estadounidense, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió que «Irán tomó una mala decisión» y que «pagará» el precio. Para las empresas y los consumidores, incluida la economía dominicana, altamente dependiente de la importación de combustibles, cualquier interrupción prolongada en Ormuz podría trasladarse a precios más altos de la energía y presión adicional sobre los costos.







