Fitch Ratings elevó este martes 3 de noviembre la calificación de riesgo crediticio a largo plazo de la República Dominicana de ‘BB-‘ a ‘BB’, con perspectiva estable, en un movimiento que reconoce la solidez macroeconómica del país a pesar del adverso entorno externo marcado por el conflicto con Irán y el alza de los precios del petróleo. La mejora de la calificación de República Dominicana sitúa al país un peldaño más cerca del grado de inversión en la escala de la agencia.
La calificación refleja una combinación de factores: una estructura de exportaciones diversificada, un PIB per cápita elevado para su categoría y mejores indicadores de gobernanza respecto a sus pares. Para los emisores de deuda soberana, el ascenso en la escala de Fitch reduce el costo percibido de endeudamiento en los mercados internacionales y puede atraer a inversionistas institucionales con mandatos que exigen umbrales mínimos de calificación.
Crecimiento por encima de la mediana BB
La economía dominicana se expandió 4.6% en términos interanuales hasta septiembre de 2026, impulsada por el consumo, la recuperación de la inversión y exportaciones dinámicas. Fitch proyecta un crecimiento de 4.5% para el cierre de 2026, cifra superior tanto a su propia revisión de abril (3.5%) como a la mediana del 3.5% para países con calificación ‘BB’. La agencia anticipa que el ritmo se mantendrá en torno a ese nivel en 2027 y 2028, respaldado por la baja de los precios del petróleo y el desempeño del turismo, la construcción y las exportaciones, por encima de la mediana del 4% para la categoría ‘BB’.
Según el comunicado de Fitch Ratings, la reforma tributaria aprobada por el gobierno en junio fue uno de los elementos que inclinó la balanza. Fue la primera reforma de este tipo en 14 años y Fitch señaló que no la tenía prevista. Su objetivo es recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones netos, equivalente al 0.5% del PIB anual, en contraste con el 1% del PIB que buscaba la reforma de 2024, que fue retirada. Entre las medidas permanentes figuran impuestos más altos sobre transacciones financieras, juegos de azar y cigarrillos electrónicos, un nuevo gravamen a las aerolíneas y un tramo superior en el impuesto sobre la renta. El impuesto corporativo subirá del 27% al 30% en un plazo de tres años.
Déficit y deuda bajo escrutinio
En el frente fiscal, la gestión se mantiene prudente pero con presiones. El gasto total creció 9% interanual hasta agosto, con un incremento del 26% en subsidios, mientras los ingresos avanzaron 7%. Fitch estima un déficit del gobierno central de 3.7% del PIB en 2026, superior al 3.5% de 2025 y por encima de la mediana del 3.3% para la categoría ‘BB’, lo que probablemente activará la cláusula de excepción de la regla fiscal vigente.
La agencia señala que las vulnerabilidades fiscales estructurales persisten. La relación entre el gasto en intereses y los ingresos fue de 21.9% en 2025, frente a una mediana del 11.9% para los pares ‘BB’. El sector eléctrico, con pérdidas de transmisión cercanas al 40%, sigue siendo un lastre para las finanzas públicas. Las transferencias anuales de recapitalización del Banco Central (BCRD) equivalen al 0.6% del PIB, por debajo del 1.0% del PIB que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima necesario para una recapitalización sostenible.
Pese a ello, la deuda pública se proyecta a la baja: de 49.3% del PIB en 2025 a 47.9% en 2026, por debajo de la mediana ‘BB’ del 52.5%. Fitch anticipa que subirá levemente hasta 48.9% en 2028, sin superar esa mediana. Dos tercios de la deuda están denominados en moneda extranjera, porcentaje que, aunque está por encima de la mediana ‘BB’ del 53.4%, ha descendido desde el 70% registrado en 2023. Incluyendo la deuda heredada del banco central, la deuda pública total ascendió a 57.9% del PIB a finales de 2025.
Frente externo y régimen cambiario
En el sector externo, Fitch proyecta que el déficit de cuenta corriente (CAD, por sus siglas en inglés) se reducirá al 1.2% del PIB en 2026, desde el 1.4% de 2024, y por debajo de la mediana del 2.8% para la categoría. La llegada récord de turistas, el fuerte crecimiento de las exportaciones liderado por el oro y el aumento de las remesas compensaron el mayor costo de las importaciones de combustible. Las reservas internacionales alcanzaron los US$15,200 millones al 26 de octubre, frente a US$14,700 millones a finales de 2025, con una cobertura de 3.8 meses de importaciones, por debajo de la mediana de 5.2 meses para la categoría ‘BB’.
La mayor volatilidad cambiaria y la abstención del BCRD de intervenir en el mercado de divisas llevaron al FMI a reclasificar el régimen cambiario dominicano de «lento» a flotante. En paralelo, la inflación se moderó a 5.1% en septiembre, tras un máximo de 5.7% en junio, aunque se ha mantenido en o por encima del límite superior del rango meta de 4% +/-1% desde diciembre de 2025, en parte por el impacto del huracán Melissa en el cuarto trimestre de ese año. La tasa de política monetaria del BCRD subió 25 puntos básicos en octubre, hasta 5.50%, siguiendo el movimiento de la Reserva Federal.
Para una eventual mejora adicional de la calificación, Fitch indicó que vigilará la consolidación fiscal que coloque la deuda pública en una senda descendente sostenida, mayores esfuerzos por ampliar la base tributaria y una mejora en la combinación de políticas macroeconómicas que refuerce la capacidad del país de absorber choques externos. En sentido contrario, un aumento de la deuda por relajación fiscal, bajo crecimiento sostenido o mayores pérdidas del sector eléctrico podrían presionar la nota a la baja.











