Los videojuegos físicos vuelven al centro de la conversación en la industria del entretenimiento, y SEGA acaba de tomar postura: no planea abandonarlos. Para entender por qué esto importa, conviene explicar primero de qué se trata el debate.
Un videojuego físico es aquel que se vende en una caja, con un disco o cartucho, como se hacía tradicionalmente. Un videojuego digital, en cambio, se descarga por internet directamente a la consola y solo existe como una licencia asociada a tu cuenta. En los últimos años, las ventas digitales han crecido con fuerza y varias empresas han empezado a reducir su apuesta por el formato en caja.
Ese giro encendió las alarmas de muchos jugadores. El caso más comentado es el de PlayStation, cuyos anuncios apuntan a disminuir e incluso eliminar su producción física en el futuro cercano. El temor de fondo es doble: por un lado, quienes coleccionan pierden ese objeto tangible; por otro, hay preocupación por la preservación de los títulos, ya que una licencia digital puede desaparecer si la tienda en línea cierra.
En una entrevista con la revista japonesa Famitsu, el presidente y director de operaciones de SEGA, Shuji Utsumi, fue consultado sobre la vigencia de los videojuegos físicos. Su respuesta fue clara: la compañía mantiene una postura favorable hacia ambos formatos y no piensa renunciar a las ediciones en caja.
Utsumi recordó que SEGA nació como fabricante de hardware —es decir, de consolas y equipos físicos— y que esa herencia moldea la forma en que la empresa valora sus productos tangibles. «Originalmente fuimos un proveedor de plataformas y, por supuesto, seguimos valorando nuestra cultura física. En lugar de abandonarla por completo, actualmente nos estamos desafiando a pensar y actuar sobre los aspectos importantes de lo digital en paralelo», afirmó el ejecutivo.
La decisión tiene sentido comercial para SEGA, dueña de franquicias muy relevantes como Sonic the Hedgehog, Like a Dragon y Persona, series que suelen lanzar ediciones especiales y coleccionables muy demandadas por los fans. Para ese público, la versión física ofrece una sensación de propiedad distinta a la de un archivo descargable y ayuda a preservar la historia del medio. El mensaje de la compañía es, en resumen, que ambos caminos seguirán conviviendo.









