El 70% de los líderes empresariales dominicanos utiliza inteligencia artificial a diario, pero el 66% admite que sus equipos lo hacen sin ninguna norma interna que lo regule, según el Índice Humanos 5.0. Esa brecha, expuesta este jueves 29 de mayo en el Hotel El Embajador, marcó el tono del cierre del Summit Internacional Humanos 5.0, donde cuatro de los principales ejecutivos del empresariado dominicano debatieron cómo la adopción de IA genera empleos de mayor valor agregado, eleva la productividad y, al mismo tiempo, deja expuestas a las organizaciones ante riesgos que aún no tienen respuesta institucional.
Cuando la herramienta corre más rápido que la política que la supervisa, las empresas quedan vulnerables en su gestión de datos, en la toma de decisiones y en la responsabilidad sobre los resultados. El 85% de los 1,440 participantes encuestados por la Academia Internacional de Innovación y Tecnología (Aiitec) señaló que hace falta un marco legal específico para la IA, una demanda que surge del propio sector privado antes que del Estado.
El panel empresarial: gobernanza, empleo y eficiencia
El debate central reunió a Pedro Brache, presidente ejecutivo del Grupo Rica; Steven Puig, presidente del Banco BHD; Manuel Corripio, del Grupo Corripio, y Eduardo Cruz, del Grupo Humano. El panel fue moderado por Anyarlene Bergés, de Grupo Inicia, bajo el título «Del algoritmo al propósito: la visión del empresariado dominicano».
Brache situó la gobernanza como el eje que debe orientar cualquier proceso de adopción tecnológica en las organizaciones. Argumentó que los mecanismos de supervisión y los criterios de uso son tan importantes como la propia herramienta, porque sin ellos la innovación avanza sin rendición de cuentas.
Puig describió la experiencia del Banco BHD, donde la integración de tecnología ha desplazado tareas repetitivas y abierto espacio para roles con mayor contenido técnico y analítico, lo que se traduce en puestos de trabajo con salarios y competencias más altas. Subrayó que la automatización no destruye empleo de forma neta, sino que redistribuye las funciones y eleva las exigencias sobre el capital humano.
Eduardo Cruz, del Grupo Humano, se enfocó en la dimensión operativa: la IA permite que las organizaciones del sector servicios respondan con mayor velocidad y consistencia, lo que incide directamente en la eficiencia y en la calidad de lo que entregan a sus clientes. Manuel Corripio, en cambio, puso el acento en el riesgo: consideró que ninguna recomendación generada por un algoritmo debería ejecutarse sin que un juicio humano la valide primero.
El índice que mide la brecha entre adopción y regulación
Los resultados del Índice Humanos 5.0 fueron presentados por Zoraima Cuello, presidenta de Aiitec. La investigación, elaborada con 1,440 participantes, documentó un patrón consistente: la velocidad de adopción supera con creces la capacidad de las empresas para administrarla con criterios formales. Dos de cada tres líderes encuestados opera sin una política de uso definida, y más de ocho de cada diez reclaman legislación específica.
Cuello planteó que el país está ante una oportunidad concreta para colocar la IA al servicio de la transformación productiva, siempre que las decisiones de incorporación respondan a una visión de largo plazo y no solo a la presión del mercado. Propuso tres líneas de acción prioritarias: elevar las competencias del talento humano, construir nuevas fuentes de valor económico y ejercer un liderazgo que mantenga a las personas como centro de las decisiones, no como consecuencia de ellas. También llamó a avanzar hacia una economía donde las empresas dominicanas puedan competir con productos y servicios de mayor sofisticación en mercados internacionales.
Ciberseguridad, educación y el Manifiesto Dominicano de IA
La agenda del summit incorporó sesiones sobre ciberseguridad, gestión de riesgos tecnológicos y transformación organizacional. Sebastián Brau, especialista en arquitectura de inteligencia artificial, analizó cómo estas herramientas están redefiniendo los procesos internos de las empresas y creando nuevas modalidades de trabajo. Las discusiones sobre organizaciones inteligentes convergieron en un punto: proteger la información estratégica y definir quién asume la responsabilidad cuando una decisión de alto impacto proviene de un sistema automatizado.
La dimensión educativa ocupó una parte significativa del debate. Los participantes reconocieron que preparar a la fuerza laboral para roles que requieren pensamiento analítico, creatividad y conocimientos especializados es tan urgente como desarrollar la infraestructura tecnológica.
Entre las autoridades presentes estuvieron el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps; el presidente del Consejo Directivo del Indotel, Guido Gómez Mazara, y el vicepresidente ejecutivo del Conep, César Dargam.
El acto de clausura incluyó la firma del primer Manifiesto Dominicano por una Inteligencia Artificial Centrada en las Personas, un documento que busca establecer principios compartidos para un desarrollo ético, responsable e inclusivo de la tecnología. Bajo la consigna «Sin conciencia, ninguna tecnología nos salva», el programa también contempló la entrega de la Bitácora Humanos 5.0 y una hoja de ruta personal para llevar los compromisos del encuentro a la práctica cotidiana. El Summit fue organizado por Aiitec en alianza con la Fundación Club de Lectoras Creciendo Juntas, con la participación de especialistas de los ámbitos empresarial, académico, legislativo y tecnológico. La siguiente prueba para las empresas dominicanas será traducir ese manifiesto en políticas internas concretas antes de que la distancia entre lo que la tecnología ya hace y lo que las organizaciones regulan se vuelva imposible de cerrar.












