El 39.7% de la población dominicana vivía en situación de pobreza laboral en 2025, es decir, en hogares donde los ingresos del trabajo principal no alcanzaban para superar el umbral de pobreza, según el estudio «Cuando trabajar no basta: productividad creciente, salarios insuficientes y pobreza laboral en República Dominicana en el período 2016-2025», elaborado por investigadores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
La cifra implica que cuatro de cada diez dominicanos tienen empleo y, sin embargo, sus ingresos no son suficientes para cubrir las necesidades básicas del hogar: alimentos, alquiler, transporte, electricidad, agua, medicamentos y educación. Cuando el presupuesto no alcanza, las familias deben decidir qué gastos postergan, y esa presión sobre el consumo limita la capacidad de los hogares para mejorar su nivel de vida incluso en un ciclo de crecimiento económico.
Ingreso medio y la brecha con la canasta familiar
El informe, elaborado por Francisco A. Tavárez Vásquez, economista y director del Instituto de Investigación Socioeconómica de la UASD, y Matías Bosch Carcuro, investigador asociado de esa institución, distingue entre pobreza laboral moderada y extrema. En 2025, el 27.6% de la población se encontraba en la primera categoría y el 12.1% en la segunda.
Para capturar la distribución real de salarios, los autores analizaron tanto el promedio como la mediana del ingreso laboral. La mediana mensual fue de RD$24,169, lo que significa que la mitad de los trabajadores dominicanos percibía esa cantidad o menos. El ingreso promedio mensual fue de RD$31,332, un valor que los salarios más altos empujan hacia arriba y que no representa la experiencia del trabajador situado en el centro de la escala salarial.
La distancia con la canasta familiar nacional es considerable. Esa referencia de consumo se estimó en RD$47,208.10 mensuales en 2025. El ingreso laboral promedio nacional quedaba RD$15,876.10 por debajo de ese umbral. Incluso el ingreso promedio de los trabajadores formales, de RD$38,891, era inferior al costo de la canasta en RD$8,317.10. En el sector informal, donde el ingreso promedio alcanzó RD$24,761, la diferencia ascendía a RD$22,447.10.
Los autores aclaran que el ingreso laboral corresponde a una persona ocupada, mientras que la canasta familiar representa el costo de bienes y servicios para un hogar completo, no necesariamente dependiente de un solo salario. La comparación sirve para ilustrar la distancia entre lo que ganan los trabajadores y el costo de esa referencia de consumo.
Formalidad no garantiza suficiencia
La brecha entre sectores formal e informal es significativa, aunque la formalidad tampoco asegura ingresos suficientes. El ingreso promedio entre trabajadores formales fue de RD$38,891, frente a RD$24,761 en el sector informal. Sin embargo, la mediana entre los formales fue de RD$30,000 y entre los informales de RD$19,252, lo que significa que la mitad de los ocupados informales percibía RD$19,252 mensuales o menos.
El informe utilizó datos de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) y estadísticas de la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Los investigadores señalan que la informalidad, la segmentación del mercado laboral y la limitada capacidad de negociación salarial figuran entre los factores que contribuyen a explicar la insuficiencia de ingresos.
Productividad crece 2.6 veces más rápido que los salarios reales
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la desconexión entre el avance de la productividad y la evolución de los salarios reales. Entre 2018 y 2025, el índice de productividad laboral aumentó un 33.8%, mientras que el índice de ingresos laborales reales por hora creció un 12.8%. En otras palabras, la productividad avanzó aproximadamente 2.6 veces más rápido que los ingresos reales por hora trabajada.
«Esa productividad no compensa el salario», sostuvo Tavárez Vásquez al explicar la distancia entre el crecimiento de la producción por hora trabajada y el avance de las remuneraciones. El economista también señaló que «la economía sigue creciendo y no le sabe a nada», en referencia a la desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la experiencia de quienes no logran cubrir sus necesidades con lo que ganan.
Los datos también muestran que los ingresos laborales reales promedio sí aumentaron en el período analizado, al pasar de RD$24,242 en 2016 a RD$30,163 en 2025, expresados en pesos constantes de 2024. El problema, según los autores, no es que todos los salarios hayan caído, sino que las mejoras no han eliminado la insuficiencia para amplios segmentos de la población. En paralelo, el Banco Central informó que la inflación interanual se situó en 5.12% en septiembre de 2026, con transporte, alimentos y bebidas no alcohólicas, y educación explicando conjuntamente el 85.05% de la inflación mensual de ese mes.
Las mujeres, las más afectadas
La pobreza laboral tampoco afecta por igual a hombres y mujeres. En 2025, la tasa entre las mujeres alcanzó el 43%, frente al 36.4% entre los hombres, una diferencia de 6.6 puntos porcentuales.
La brecha también aparece en los ingresos nominales. Las mujeres percibieron un promedio de RD$27,703 mensuales, frente a RD$33,958 entre los hombres, una diferencia de RD$6,255 al mes. En términos reales, ajustados a pesos de 2024, el ingreso promedio masculino fue de RD$32,692 y el femenino de RD$26,670. La mediana fue igualmente inferior entre ellas: RD$19,002 frente a RD$25,307 entre los hombres.
El informe destaca que esas brechas persisten a pesar de que las mujeres representaban el 58.6% de las personas ocupadas con estudios universitarios a finales de 2024, lo que apunta a factores estructurales del mercado laboral que impiden convertir la formación académica en mejores ingresos. El reto que plantean los autores es que el crecimiento de la economía dominicana se traduzca en empleos capaces de sostener a quienes dependen de ellos: mientras la productividad siga escalando sin que los salarios la sigan, la pobreza laboral persistirá incluso en un entorno de pleno empleo aparente.









