La inflación en México retrocedió a 3.12% anual en julio de 2026, su nivel más bajo desde mayo de 2020, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación mensual de apenas 0.03%, la más baja para un mes de julio desde 2013.
Con esta lectura, la inflación general acumula tres meses consecutivos dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico), que es de 3.0% con un margen de más/menos un punto porcentual. La moderación de los precios amplía el debate sobre si el banco central tiene margen para ajustar su política monetaria, aunque la mayoría de los analistas anticipa que la tasa de referencia se mantendrá en 6.50% durante lo que resta del año.
Componentes: agropecuarios y energéticos jalan hacia abajo
El principal motor de la desaceleración fue el índice no subyacente, que agrupa productos cuyos precios son más volátiles y que Banxico no puede controlar directamente con su política de tasas. Este componente se moderó por tercer mes consecutivo, hasta ubicarse en 0.29% anual, su registro más bajo desde julio de 2023, y cayó 0.67% respecto a junio de 2026.
Dentro del componente no subyacente, los productos agropecuarios retrocedieron 3.34% anual y 1.51% mensual. El jitomate y el chile poblano lideraron las caídas con descensos de 29% y 16% mensual, respectivamente. El gas doméstico LP también aportó a la baja con una caída mensual de 1.0%.
Alejandro Saldaña, economista en jefe de Banco Ve Por Más (BX+), atribuyó el resultado a «caídas atípicamente bajas del volátil índice no subyacente», impulsadas por los productos agropecuarios y, en menor medida, por la moderación de los energéticos.
Subyacente: seis meses a la baja, pero servicios no ceden
La inflación subyacente —que excluye los productos de mayor volatilidad y es la referencia más seguida por Banxico para calibrar su política monetaria— se ubicó en 3.95% anual en julio, con lo que hilvanó su sexto mes consecutivo de desaceleración. A tasa mensual avanzó 0.23%.
Analistas de Grupo Financiero Base subrayaron que la desaceleración subyacente obedece sobre todo a las mercancías, cuya inflación llegó a 3.52% anual, su sexto mes seguido de baja y el cuarto por debajo de 4.0%. En contraste, la inflación de servicios se ubicó en 4.36% anual, su segundo mes de desaceleración, pero sin descender del umbral de 4.3% desde diciembre de 2021. «Particularmente la inflación de servicios se muestra renuente a bajar de manera significativa», señalaron los especialistas.
Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, coincidió en que la lectura confirma una fase de convergencia hacia el objetivo de Banxico, pero advirtió que «la composición de ese descenso es desigual». Agregó que la mejoría proviene del componente no subyacente, lo que significa que «no proviene de un debilitamiento generalizado de las presiones de precios». Sobre la parte subyacente, dijo que «se mantuvo esencialmente plano y por encima del objetivo durante un año y solo en los meses recientes empezó a ceder de manera gradual».
Riesgos al alza y tasa de Banxico sin cambios
A pesar del panorama favorable de corto plazo, los analistas consultados coincidieron en que los riesgos inflacionarios siguen inclinados al alza. Especialistas de Grupo Financiero Monex señalaron que Banxico anticipa mayores presiones inflacionarias durante buena parte de 2027, lo que retrasaría la convergencia plena al objetivo de 3.0% hasta finales de ese año. Analistas de Grupo Financiero Base advirtieron que el conflicto en Medio Oriente representa un riesgo de repunte en los precios internacionales de la energía, lo que presionaría el componente no subyacente.
Saldaña, de BX+, añadió que preocupa el alza acumulada de los costos laborales «acompañados por una baja productividad», la perspectiva de menor debilidad económica que reduciría las condiciones de holgura y la probabilidad de que se presente el fenómeno de El Niño hacia finales de año, que «suele presionar los precios de productos agropecuarios».
Ante este balance, los analistas anticipan que Banxico mantendrá la tasa de interés en 6.50% en las reuniones que restan de 2026. Monex apuntó que «ante un balance de riesgos aún sesgado al alza por la persistente incertidumbre geopolítica y comercial, el banco central mantiene una postura cautelosa». La próxima lectura de inflación, así como la evolución de los precios agrícolas y energéticos en el segundo semestre, serán los indicadores clave para determinar si la convergencia al objetivo de Banxico avanza a la velocidad que el mercado espera.









