Las exportaciones de México a Canadá sumaron US$12,258 millones entre enero y junio de 2026, un avance de 20.2% frente a los US$10,200 millones registrados en el mismo período de 2025, según datos del Banco de México. El ritmo más que duplica el crecimiento promedio de los últimos años y contrasta con la casi nula expansión de las ventas estadounidenses al mismo destino.
La escalada arancelaria entre Washington y Ottawa encarece parte de la oferta de bienes de EU para el comprador canadiense, lo que abre espacio para proveedores mexicanos en categorías donde antes la competencia era más difícil. Para la industria automotriz de México, Canadá se convierte en una válvula de escape en un año en que sus exportaciones de vehículos a Estados Unidos ya acusan presión.
El contraste con Estados Unidos
Las ventas de EU a Canadá pasaron de US$172,617 millones a US$175,826 millones en el mismo período, un incremento de apenas 1.9%, de acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos. La brecha en volumen sigue siendo enorme —EU exporta a Canadá más de 14 veces lo que Mexico— pero el ritmo de las exportaciones de México a Canadá fue más de 10 veces superior al estadounidense.
El punto de inflexión se remonta a marzo de 2025, cuando Canadá impuso aranceles de 25% sobre mercancías estadounidenses que incluyeron acero, aluminio, herramientas, computadoras, servidores y monitores. Esos gravámenes dejaron fuera a los bienes de origen mexicano. México, por su parte, optó por la vía diplomática y evitó represalias inmediatas.
El peso de los vehículos
El capítulo de vehículos, tractores y sus partes fue el motor del avance: generó US$6,982.8 millones en el primer semestre de 2026, 41.9% más que en igual período de 2025. Ese aumento equivale a US$2,060 millones, una cifra ligeramente superior a los US$2,058 millones de crecimiento total de las exportaciones mexicanas al país norteamericano en el período, lo que refleja que el alza de vehículos compensó retrocesos en otros rubros.
El grupo automotriz ya representa el 57% de las ventas mexicanas a Canadá; hace un año aportaba el 48.3%. Desde 2018, ese capítulo acumula un crecimiento de 85%, desde US$6,120 millones hasta US$11,327 millones en 2025.
Otros sectores también avanzaron, aunque con montos menores. Las exportaciones de máquinas, aparatos y material eléctrico subieron 16.3%, hasta US$1,034 millones; las piedras y metales preciosos crecieron 37.9%, a US$434 millones; los muebles, 13.6%, a US$312 millones, y los plásticos y sus manufacturas, 44.5%, a US$109 millones. En sentido contrario, la maquinaria mecánica y aparatos retrocedió 31.9% y restó US$546 millones; los farmacéuticos cayeron 53.9%, y los instrumentos ópticos y médicos, 70.4%.
Una tendencia que precede a la disputa
El avance no nació únicamente con la tensión entre Trump y Carney. Las exportaciones de México a Canadá ya seguían una trayectoria ascendente desde antes. México exportó US$14,316 millones a Canadá en 2019; en 2020 los envíos bajaron 22.2% por la pandemia, hasta US$11,139 millones. La recuperación se consolidó en 2021 (US$13,060 millones), 2022 (US$15,586 millones) y 2023 (más de US$18,000 millones). En 2025 marcaron un máximo de US$22,168.8 millones, 17.3% por encima de 2024. De 2018 a 2025, el acumulado es de 57.5%, con una tasa media anual cercana a 6.7%.
El informe State of Trade 2026, de la Oficina del Economista en Jefe de Global Affairs Canada, identifica los vehículos de carga, los automóviles de pasajeros y las unidades de procesamiento de datos como los productos que impulsaron el aumento de las compras canadienses a México. En paralelo, las importaciones canadienses de bienes estadounidenses disminuyeron 3% en 2025, una pérdida de 14,600 millones de dólares canadienses, mientras las provenientes de México aumentaron 19.6% ese año.
La tensión escala y la oportunidad se mantiene
La disputa bilateral se agudizó en julio de 2026, cuando la administración Trump anunció aranceles de 50% sobre productos canadienses, acusando a Ottawa de discriminar a sus vehículos, bebidas alcohólicas y lácteos. El intento de acuerdo se rompió el 21 de agosto, cuando el primer ministro Mark Carney suspendió las negociaciones al considerar que las nuevas condiciones presentadas por Washington eran injustas y carecían de sentido económico. «Estados Unidos cambió», declaró Carney al anunciar la ruptura, y prometió responder dólar por dólar.
Como respuesta, Canadá aplicará a partir del 8 de septiembre tasas de 15%, 25% y 50% sobre productos estadounidenses por un valor de 27,600 millones de dólares canadienses. Los bienes afectados incluyen acero, aluminio, lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, papel, electrónicos, muebles y ropa.
El auge exportador mexicano hacia Canadá no está exento de riesgos. Los aranceles de 25% que EU aplica a los automóviles importados ya dejan huella: entre enero y julio de 2026, el valor de las exportaciones automotrices de México a Estados Unidos cayó 1.8%, y el total de vehículos ligeros exportados a todos los destinos descendió 0.3% interanual. En julio, la caída fue de 9.7%, según datos del Inegi. Canadá recibió 247,069 vehículos ligeros fabricados en México durante esos siete meses —12.7% del total exportado—, mientras EU absorbió 75.9%. La evolución de las negociaciones entre Washington y Ottawa, y la posible ampliación de sus respectivas listas arancelarias, definirán cuánto espacio real tendrá México para profundizar esa ganancia en los próximos meses.








