La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) de México diseñó una cuenta simplificada para bancarizar pequeños negocios sin requerir el Registro Federal de Contribuyentes (RFC), con el objetivo de reducir las barreras de entrada al sistema financiero formal para establecimientos como tiendas de abarrotes, cafeterías y misceláneas.
El nuevo producto permite operaciones de hasta 3,000 UDIS (Unidades de Inversión, unidad de cuenta indexada a la inflación utilizada en México) y 12,000 UDIS adicionales mediante canales digitales. Para abrir la cuenta bastará con una identificación oficial y un comprobante de domicilio, y el proceso podrá realizarse de manera completamente remota.
Una puerta de entrada, no un mecanismo de control
La presidenta de la CNBV, Ranulfa Cabrera, subrayó que el propósito central de la iniciativa es que el primer contacto de los pequeños comercios con el sistema financiero no sea percibido como una carga burocrática ni como una herramienta de vigilancia fiscal. «El reto es que la bancarización deje de ser percibida por los pequeños negocios como un mecanismo de vigilancia y se convierta en una vía de acceso a servicios financieros», señaló Cabrera.
La eliminación del RFC como requisito de apertura responde directamente a esa preocupación: muchos establecimientos informales o semiformales evitan integrarse al sistema bancario precisamente por temor a quedar expuestos ante las autoridades tributarias. La cuenta simplificada intenta romper ese vínculo en la mente del comerciante.
El costo oculto del efectivo
La CNBV también apunta a cambiar la percepción de que operar en efectivo es más barato que aceptar pagos digitales. «Esta percepción de que el efectivo es más barato que tener una terminal punto de venta o aceptar pagos digitales es una falacia, es una mentira», afirmó Cabrera.
El regulador argumenta que el manejo, conteo, resguardo y traslado de dinero en efectivo implica costos reales para los comercios, mientras que los pagos digitales generan un registro de operaciones que puede convertirse en un activo financiero. La CNBV ya modificó su regulación para que los bancos puedan considerar ese historial de pagos como uno de los elementos en sus procesos de evaluación crediticia, abriendo la posibilidad de que los pequeños negocios accedan posteriormente a crédito, ahorro, inversión y seguros.
Marco legal más amplio
La cuenta simplificada forma parte de una estrategia mayor impulsada por el gobierno mexicano. En septiembre, el Ejecutivo presentó ante la Cámara de Diputados la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, que busca establecer condiciones para ampliar el uso de medios de pago digitales y reducir las barreras que enfrentan ciudadanos y negocios para utilizarlos.
La propuesta contempla que establecimientos comerciales y dependencias públicas cuenten con mecanismos para recibir pagos digitales, además de impulsar la contratación y operación de servicios financieros a través de herramientas electrónicas. Las autoridades reconocen que México ha avanzado en la disponibilidad de terminales de pago, pero que una parte significativa de los pequeños negocios continúa dependiendo del efectivo, un problema que va más allá de la infraestructura disponible.
El siguiente indicador a seguir será la adopción efectiva del nuevo producto entre los comercios informales: si la simplificación regulatoria logra traducirse en altas masivas de cuentas o si la desconfianza hacia el sistema financiero formal frena el avance de la bancarización en el segmento de pequeños negocios de México.









