Representantes de grandes petroleras internacionales se declararon listos para expandirse en Venezuela durante la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas (VIOGS 2026), celebrada el martes 29 de septiembre en Caracas, en medio de un nuevo clima de negocios supervisado por Washington y una infraestructura que acumula años de deterioro.
La señal más contundente llegó de Erik Keskula, director ejecutivo de Exploración y Producción de UCC Oil and Gas Holding de Catar: «Toda Venezuela es una tremenda oportunidad para nosotros y para nuestros planes de crecimiento, y por eso estamos aquí», dijo durante el foro. La declaración refleja el interés renovado de las empresas extranjeras en el país con las mayores reservas de crudo probadas del mundo, cuya apertura al capital privado podría afectar los mercados globales de petróleo y, con ello, los precios del combustible y los costos de producción en economías como la dominicana.
Un sector con potencial enorme, pero debilitado
Directivos de Repsol, Siemens AG, Hunt Oil Co, Maurel & Prom y UCC Holding, además de empresas de servicios de múltiples países, asistieron al foro en Caracas. El gran ausente fue North American Brue Energy Partners (Nabep), la empresa que acordó en agosto pasado con Estados Unidos el plan para operar 17 campos venezolanos con reservas estimadas en 65,000 millones de barriles de crudo, en un convenio que el presidente Donald Trump calificó de «histórico» y que otorga a Washington el control del 20% de las gigantescas reservas venezolanas.
La producción actual de Venezuela se ubica en apenas 1.2 millones de barriles diarios, una fracción de los 3 millones de barriles diarios que el país llegó a producir hace dos décadas. El desplome responde a años de desinversión, problemas de gestión en la estatal Pdvsa, falta de mantenimiento y el impacto acumulado de sanciones internacionales.
La apertura bajo tutela de Washington
La presidenta interina Delcy Rodríguez, que gobierna Venezuela bajo fuerte presión de Washington tras la captura del mandatario Nicolás Maduro en enero de este año, impulsó la apertura del sector petrolero al capital privado, lo que despertó el interés de las compañías extranjeras congregadas en el foro.
«Hemos trabajado con el gobierno interino para reabrir las puertas a empresas estadounidenses e internacionales de renombre para comercializar petróleo venezolano», señaló Michael García, jefe adjunto de misión de la embajada de Estados Unidos en Venezuela. Según García, Washington ha gestionado y supervisado los convenios entre empresas estadounidenses y el gobierno interino desde que asumió el control político del país.
Deterioro de infraestructura, el obstáculo más urgente
Los ejecutivos reconocieron que la infraestructura es el reto operativo más inmediato. La crisis eléctrica fue un tema recurrente en las ponencias del foro; de hecho, se registraron dos cortes eléctricos durante la jornada. Hunter Hunt, CEO de Hunt Energy Holdings, expresó, no obstante, confianza en que los problemas pueden resolverse con rapidez: «Debemos entender cuáles son las debilidades institucionales y luego las debilidades de infraestructura, pero podemos abordar esos problemas con bastante rapidez», afirmó. «Cuando los gobiernos anfitriones adoptan el mismo enfoque, ayuda a comenzar a abordar esas deficiencias muy rápidamente (…) lo estamos viendo aquí en días», agregó.
La velocidad con la que el gobierno interino y las petroleras avancen en los acuerdos concretos, y la capacidad real de recomponer una infraestructura deteriorada durante años, definirán si Venezuela logra recuperar una producción significativa en el mediano plazo y en qué medida ese volumen adicional presiona los precios internacionales del crudo.








