La apreciación del peso dominicano acumula un 8.4% frente al dólar en lo que va de 2026, al pasar la tasa de cambio de RD$63.30 a inicio de año a alrededor de RD$58.12, una variación que erosiona los ingresos en pesos de exportadores, receptores de remesas e inversionistas que operan en divisas, advirtieron los economistas Henri Hebrard y Juan del Rosario.
Quienes reciben dólares obtienen ahora menos pesos por cada divisa, lo que comprime márgenes de rentabilidad en sectores cuyos costos están denominados en moneda nacional. En el caso de las remesas, el presupuesto de 2026 proyectó que las familias recibirían esos dólares a RD$65, pero los han recibido a RD$58, una diferencia de RD$7 por dólar que afecta directamente el poder adquisitivo de miles de hogares dominicanos, según explicó Hebrard.
Exportaciones bajo doble presión
Del Rosario advirtió que las exportaciones dominicanas enfrentan un golpe de dos frentes: además de la apreciación cambiaria, Estados Unidos elevó el arancel aplicado a los productos dominicanos de 10% a 12.5%, mientras que varios competidores centroamericanos permanecen en 10%. Ambos factores actúan de forma simultánea sobre la competitividad, especialmente en los rubros que compiten principalmente por precio, señaló el economista.
Hebrard y Del Rosario coincidieron en que el efecto todavía no se refleja completamente en las estadísticas, dado que durante buena parte del año el tipo de cambio se mantuvo en niveles más elevados. La presión sobre los números reales de exportaciones e ingresos se hará más visible conforme avancen los meses.
Turismo y alquileres de corto plazo
El impacto se extiende también a actividades turísticas como los alquileres de plataformas tipo Airbnb, cuyos propietarios cobran en dólares pero soportan sus costos operativos en pesos. Hebrard precisó que para el turista y para la industria hotelera tradicional —que fija precios y costos en dólares— no existe el mismo efecto adverso.
Ambos economistas señalaron que el fenómeno no es exclusivo de República Dominicana. Costa Rica y Colombia atraviesan procesos comparables de fortalecimiento de sus monedas frente al dólar, impulsados por el ingreso masivo de divisas a sus economías, lo que sitúa la apreciación dominicana dentro de una tendencia regional.
El seguimiento a los datos de exportaciones y remesas en los próximos trimestres será clave para dimensionar el impacto real sobre la economía, especialmente si el tipo de cambio se mantiene en los niveles actuales y el diferencial arancelario con Centroamérica no se corrige.









