Los precios del petróleo cayeron con fuerza el martes, hasta un 4%, presionados por la relativa calma en Oriente Medio y la expectativa de un acercamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán. El barril de West Texas Intermediate (WTI), referente para el mercado nacional, retrocedió 4.06% y volvió a situarse por debajo del umbral de los US$80, en 79.26 dólares.
El barril de Brent del mar del Norte para entrega en septiembre bajó 4.83%, a 84.09 dólares. El movimiento consolida una fuerte corrección: a finales de la semana pasada el Brent llegó a tocar 102 dólares —un máximo que no se veía desde mayo— y desde entonces acumula una pérdida superior al 17%.
El principal driver de la baja fue la expectativa de una tregua. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el lunes que había «buenas probabilidades» de alcanzar un acuerdo, sin ofrecer más detalles. «Este mercado ya no se basa en principios fundamentales», comentó a la AFP Stephen Schork, de The Schork Group. «Evoluciona al ritmo de las declaraciones de Donald Trump».
Algunos analistas advierten que el ajuste podría estar sobredimensionado. «Probablemente la magnitud de la caída de los precios sea exagerada y esté motivada únicamente por la esperanza» de una tregua y un retorno a la normalidad, señaló Carsten Fritsch, analista de Commerzbank.
Un segundo factor de presión bajista es la reanudación de los flujos de crudo desde el mar Negro. Según los analistas de ING, los cargamentos volvieron a fluir tanto por el oleoducto entre el mar Caspio y el mar Negro como en la terminal de Sheskharis, en Rusia, tras una interrupción provocada por ataques reiterados de drones ucranianos contra infraestructura energética rusa.
No obstante, persisten focos de tensión. «El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz sigue siendo muy débil», señaló David Morrison, de Trade Nation, sobre uno de los puntos más sensibles entre Teherán y Washington. El paso de buques por ese corredor estratégico ha caído en las últimas semanas hasta niveles vistos al comienzo del conflicto, cuando el estrecho estaba prácticamente paralizado, según Lloyd’s List Intelligence.
Para los inversionistas y para una economía importadora de energía como la dominicana, la clave a vigilar es la volatilidad: los analistas estiman que podría mantenerse elevada mientras el mercado siga reaccionando a los avances o retrocesos diplomáticos y al comportamiento del tráfico en Ormuz.









