La rivalidad entre Nike y Adidas es una de las más conocidas del negocio deportivo, y el Mundial de Fútbol 2026 la ha llevado a su punto máximo. Con el torneo reducido a cuatro equipos, cada jugador que salte al césped en las semifinales vestirá una de estas dos marcas. En otras palabras: el cierre de la Copa del Mundo se transformó en un enfrentamiento directo entre las dos empresas de ropa deportiva más grandes del planeta.
Para entender por qué esto importa, conviene explicar cómo funciona el negocio. Las marcas deportivas pagan por patrocinar selecciones nacionales, es decir, por fabricar sus uniformes y asociar su logo al equipo. Cada partido que juega una selección patrocinada equivale a horas de publicidad global gratuita frente a millones de televidentes. Mientras más lejos llegue un equipo, más valioso es el acuerdo para la marca.
La división en estas semifinales es tajante. Nike viste a Francia e Inglaterra, mientras que Adidas patrocina a España y a la vigente campeona Argentina. Ninguna otra marca —ni Puma ni New Balance— logró colocar un equipo en esta ronda, en un torneo que arrancó con 48 selecciones y 12 marcas distintas de uniformes.
Esto garantiza que la final del 19 de julio, en East Rutherford, Nueva Jersey, será un duelo entre equipos Nike, entre equipos Adidas, o un choque entre ambas. Los partidos ya están definidos: Francia, que venció a Marruecos 2-0, enfrentará a España, que superó a Bélgica 2-1, el martes a las 3:00 p.m. ET en el AT&T Stadium de Dallas. Inglaterra, que eliminó a Noruega 2-1 en tiempo extra, se medirá a Argentina —que ganó a Suiza 3-1, también en tiempo extra— el miércoles a la misma hora en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
Detrás de las cifras deportivas hay una batalla comercial de miles de millones de dólares. Adidas llegó al Mundial patrocinando a 14 selecciones, frente a las 12 de Nike. Según Reuters, el gasto en ropa de Adidas se disparó un 70% en mayo respecto al mismo mes del año anterior, un impulso que se mantuvo en junio. Un informe del New York Times, publicado en cuartos de final, destacó que ambas marcas conservaban varios equipos en competencia, lo que prolongaba el retorno de marketing de sus acuerdos.
Cada compañía juega sus propias cartas. Nike, socio oficial de la FIFA, apostó por su campaña publicitaria «Rip the Script», que acumula decenas de millones de reproducciones en internet, y necesitaba un buen desempeño en el torneo para revitalizar una marca que ha atravesado tiempos difíciles. Adidas, en cambio, presentó el balón oficial «Trionda Final», con acabado dorado y diseñado exclusivamente para las semifinales y la final: la primera vez que la empresa lanza un diseño diferenciado para la fase decisiva, en lugar de un simple cambio de color.
Lo que está en juego supera ampliamente la venta de camisetas. Con una audiencia mundial que se proyecta en miles de millones de espectadores, cada partido adicional de un equipo patrocinado suma horas de exposición global. El resultado de las semifinales definirá si una sola marca domina la final o la comparte con su rival, una decisión que pesa tanto en las oficinas centrales de Nike, en Beaverton (Oregón), y de Adidas, en Herzogenaurach (Alemania), como entre los jugadores que persiguen el trofeo.









