El Gobierno inició este lunes la elaboración de un plan preventivo ante el riesgo de sequía agrícola que podría generar un evento de El Niño de alta intensidad entre 2026 y 2027, con el objetivo de reducir su impacto sobre la producción agropecuaria y garantizar la seguridad alimentaria del país.
La iniciativa fue encabezada por el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, durante el Diálogo de Alto Nivel «Perspectivas de Sequía Agrícola 2026–2027 y sus Implicaciones para la Producción Nacional de Alimentos y la Seguridad Alimentaria», organizado por el Ministerio de la Presidencia en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
En el encuentro participaron autoridades gubernamentales, organismos internacionales, especialistas y representantes del sector agropecuario, quienes evaluaron los escenarios climáticos previstos para los próximos dos años, identificaron las zonas más vulnerables y definieron medidas para disminuir los riesgos para la producción nacional de alimentos.
Paliza afirmó que el Gobierno mantiene una política de gestión anticipada frente a los efectos del cambio climático y destacó la importancia de fortalecer la coordinación entre las instituciones. «Las proyecciones sobre la sequía nos obligan a fortalecer la articulación entre las instituciones y a prepararnos mejor para mitigar sus posibles efectos sobre la producción nacional y la seguridad alimentaria», expresó el funcionario.
La directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), Gloria Ceballos, explicó que los modelos climáticos internacionales prevén el desarrollo de condiciones asociadas al fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026, con lluvias por debajo de lo normal y temperaturas superiores al promedio, factores que aumentarían el riesgo de sequía agrícola en el país.
El representante de la FAO en República Dominicana, Rodrigo Castañeda, sostuvo que el país cuenta con herramientas para anticiparse a una eventual sequía, pero consideró indispensable fortalecer la coordinación entre el Gobierno, los productores y la cooperación internacional. Recordó que cada dólar invertido en acciones preventivas puede evitar pérdidas mucho mayores durante una emergencia.
En la mesa de trabajo también se analizaron medidas para fortalecer los sistemas de alerta temprana, la planificación de las siembras, los mecanismos de financiamiento y seguro agrícola, además de programas de protección social y estrategias para prevenir incendios forestales asociados a períodos prolongados de sequía.
La actividad concluyó con la intervención del ministro de Agricultura, Francisco Oliviero Espaillat, quien llamó a mantener una coordinación permanente entre las instituciones públicas, los organismos internacionales y los productores para proteger la producción agropecuaria.
Las autoridades indicaron que estas acciones forman parte de la estrategia nacional para consolidar la seguridad alimentaria y avanzar hacia la meta de Hambre Cero.








