El acuerdo de derechos de autor entre Anthropic y un grupo de autores, valorado en US$1,500 millones, fue aprobado por un juez federal de San Francisco, en lo que se convierte en el mayor convenio económico alcanzado en un caso de propiedad intelectual en Estados Unidos. Los escritores acusaron a la empresa de utilizar libros sin autorización para entrenar su modelo de inteligencia artificial Claude.
La resolución sienta un precedente para la industria de la inteligencia artificial. El tribunal reiteró que entrenar modelos con libros puede considerarse uso legítimo (fair use), figura de la legislación estadounidense que permite el aprovechamiento limitado de obras protegidas sin autorización del titular. Sin embargo, determinó que Anthropic sí vulneró derechos de autor al almacenar más de siete millones de libros pirateados en una biblioteca central.
La demanda colectiva fue presentada en 2024 por un grupo de escritores, que acusó a Anthropic de emplear copias pirateadas de sus obras para entrenar a Claude, su modelo de inteligencia artificial generativa.
En 2025, un tribunal concluyó que el entrenamiento de modelos de IA con libros está protegido por la figura del uso legítimo prevista en la ley estadounidense. No obstante, también estableció que la empresa infringió los derechos de autor al mantener una biblioteca con más de siete millones de obras obtenidas de forma ilegal, independientemente de si fueron utilizadas o no para entrenar la IA.
El acuerdo de derechos de autor evitó un juicio que pudo derivar en indemnizaciones por cientos de miles de millones de dólares. Aun así, algunos autores rechazaron los términos del convenio y optaron por continuar litigando mediante demandas independientes.
El juez desestimó las objeciones de quienes consideraban insuficiente la compensación económica y autorizó el pago de más de US$101 millones en honorarios para los abogados que representaron a los demandantes. Más del 91% de los autores y editoriales incluidos en el acuerdo ya reclamó su compensación.
El caso se convierte en el primer gran litigio por derechos de autor vinculado a la inteligencia artificial que concluye mediante un acuerdo. Mientras tanto, otras demandas contra empresas como Meta y Nvidia siguen su curso y podrían definir el alcance legal del uso de obras protegidas para entrenar modelos de IA.









