DIARIO FINANCIERO.- El senador por la provincia San Juan, Félix Bautista, se sumó este domingo 3 de mayo de 2026 a la masiva marcha convocada en rechazo al proyecto minero Romero y lanzó una advertencia directa: si la explotación avanza, las aguas contaminadas afectarían a 770,000 personas en 47 municipios y 75 distritos de la región sur del país. Desde la concentración, el legislador emplazó públicamente al presidente Luis Abinader para que bloquee el proyecto, en un movimiento que lleva la disputa por la mina de las calles de San Juan a las más altas esferas del poder ejecutivo.
El Emplazamiento Directo a Abinader
El tono del senador Bautista fue deliberadamente personal e institucional al mismo tiempo. «Al presidente Luis Abinader, que es mi amigo, le digo desde aquí que no permita que San Juan se convierta en un pueblo fantasma», declaró desde la marcha. El uso del vínculo personal antes del reclamo político no es retórico menor: sitúa a Bautista como interlocutor primario en la provincia de la cual es Senador, pero también lo obliga a tomar partido público en un conflicto donde el gobierno no ha emitido una posición definitiva sobre si autoriza o bloquea el proyecto Romero. La presión sobre Abinader no viene solo de las comunidades afectadas, sino de uno de los senadores de la oposición.
Bautista fue específico sobre el alcance geográfico del daño que anticipa: la contaminación de las aguas no se limitaría a San Juan, sino que se extendería «a Azua, a Barahona, a Bahoruco, a Independencia», es decir, a toda la región Enriquillo y el Valle. Las cifras que manejó —770,000 personas, 47 municipios, 75 distritos— no fueron atribuidas a un estudio técnico identificado en la fuente, y Diario Financiero las recoge tal como fueron presentadas por el legislador, sin validación documental independiente. Sobre el debate técnico y político de fondo, puede consultarse el análisis de este medio: ¿Puede El Proyecto Romero Sostenerse Sin Licencia Social En San Juan?
«Al presidente Luis Abinader, que es mi amigo, le digo desde aquí que no permita que San Juan se convierta en un pueblo fantasma.» — Félix Bautista, senador por San Juan, 3 de mayo de 2026.
La Tensión Entre el Modelo Minero y el Modelo Agrícola
Uno de los argumentos más contundentes que esgrimió Bautista fue la contradicción entre el avance del proyecto Romero y la transformación productiva que, según dijo, el propio gobierno ya impulsa en la zona. «Aquí se está implementando un modelo agrícola para transformar la provincia, y lo está haciendo el propio gobierno», señaló. Y enumeró los cambios concretos: cultivos de uva, tabaco, papa —productos que antes no se producían en la provincia— y la instalación de zonas francas para la producción de cigarros. «San Juan avanza y progresa, pero no puede ser a gastos de que la gente se enferme por una mina», concluyó.
Este argumento tiene una lógica económica precisa: si el Estado dominicano ya está financiando un modelo de desarrollo agrícola en San Juan, aprobar simultáneamente un proyecto minero que —según los opositores— contaminaría los acuíferos que sostienen esa misma agricultura representaría una contradicción de política pública difícil de justificar. La apuesta agrícola conecta con el impulso que el Gobierno ha dado al sector, detallado en Abinader Inaugura La Feria Agropecuaria Nacional Con Más De 500 Animales, Tecnología Y 11 Días De Actividades. El punto de fricción es claro: minería y agricultura intensiva difícilmente coexisten sobre los mismos acuíferos.
El Peso Político de la Movilización
La participación de Félix Bautista en la marcha no es un hecho aislado. Los reportes de El Nuevo Diario describen que la movilización del 3 de mayo fue una de las jornadas más tensas en San Juan, con la presencia de comunitarios, líderes sociales, políticos y sectores productivos. Bautista también había anunciado previamente su intención de someter al Congreso un proyecto de ley para prohibir la explotación minera en San Juan, lo que elevaría el conflicto del nivel ejecutivo al legislativo. La combinación de movilización popular, presión senatorial y eventual iniciativa legislativa configura un frente de oposición que el Ejecutivo no puede ignorar.

Lo que está en juego no es solo el futuro de una mina, sino el modelo de gestión del territorio y los recursos naturales en la República Dominicana: si el Estado puede avalar simultáneamente proyectos de desarrollo agrícola y minero sobre los mismos ecosistemas, o si la tensión entre ambas lógicas de explotación obligará a optar por una sola vía. El gasto público en sectores clave sigue mostrando brechas significativas, como documenta este medio en Gasto Público En RD Avanza De Forma Desigual: Sectores Clave Muestran Baja Ejecución, lo que sugiere que la decisión sobre el Proyecto Romero también tendrá implicaciones presupuestarias sobre el modelo productivo dominicano.
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