Nunca había sido tan fácil construir una empresa. Y nunca había sido tan costoso perder la confianza.
La barrera de entrada para crear negocios disminuyó. La dificultad real ahora es construir algo capaz de diferenciarse, generar credibilidad y permanecer.
Una transformación silenciosa pero profunda está redefiniendo la economía global. Durante décadas, el valor empresarial estuvo asociado principalmente a activos físicos: infraestructura, capacidad industrial, inventario o acceso a capital. Hoy, gran parte del valor de las compañías más influyentes del mundo reside en activos que no se pueden tocar: propiedad intelectual e industrial, reputación y el conocimiento organizacional.
Lo intangible dejó de ser accesorio. Hoy es el núcleo de la ventaja competitiva.
Las personas hoy confían en marcas capaces de transmitir consistencia, reputación y credibilidad.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) describe estos activos intangibles como las “joyas ocultas” que impulsan las economías basadas en conocimiento. Aunque muchas veces permanecen invisibles en los estados financieros tradicionales, se han convertido en motores determinantes de innovación, productividad y crecimiento sostenible[1].
Según el informe World Intangible Investment Highlights 2025 de la OMPI, la inversión global en activos intangibles ha crecido más de tres veces más rápido que la inversión en activos tangibles desde 2008. Actualmente, categorías como software, bases de datos, investigación y desarrollo, marcas, diseño y propiedad intelectual representan una proporción creciente del PIB mundial y se han convertido en motores centrales de competitividad empresarial[2].
En el sector tecnológico, empresas como OpenAI, NVIDIA y Apple han demostrado que el valor ya no se genera únicamente a partir de estructura física. Los algoritmos, la propiedad intelectual, el diseño, los datos y las marcas capaces de generar confianza global se han convertido en algunos de los activos más valiosos de la economía moderna.
Como señalaban Alvin y Heidi Toffler, “para comprender la riqueza revolucionaria, que procede cada vez más de intangibles, estamos obligados a lidiar con el recurso más resbaladizo y difícil de medir: el conocimiento” [3].
La magnitud de este cambio es evidente. En 1975, solo el 17% del valor de mercado de las empresas del índice S&P 500 provenía de activos intangibles, mientras que el 83% restante se componía de activos tangibles como terrenos, edificios y maquinaria. Para 2025, esta proporción se había invertido completamente: el 92% del valor estaba representado por activos intangibles y apenas el 8% por activos físicos[4].
Las organizaciones más sofisticadas ya no abordan la propiedad intelectual desde una lógica únicamente defensiva, limitada a registros para evitar copias o cumplir requisitos formales. Hoy la integran como parte esencial de su estrategia de crecimiento, diferenciación y posicionamiento.
Gestionados estratégicamente, los activos intangibles pueden convertirse en generadores de nuevas fuentes de ingresos, licenciamientos, expansión internacional, franquicias, valorización empresarial y oportunidades de inversión.
Las empresas ya no se diferencian únicamente por lo que venden. Se diferencian por lo que representan. Y lo que representan determina cuánto el mercado está dispuesto a confiar en ellas.
República Dominicana ha comenzado a desarrollar ejemplos importantes de construcción de valor a través de activos intangibles. Veamos alguno de ellos.
Las empresas del Grupo SID®, como MercaSID® e Induveca®, a través de sus marcas han construido durante décadas confianza, reconocimiento y posicionamiento sostenido en la mente del consumidor dominicano.
Del mismo modo, Grupo Puntacana® ha demostrado cómo la visión, la innovación, la sostenibilidad y la construcción de una experiencia diferenciada pueden transformar reputación e identidad en valor económico y proyección internacional.
Mas allá de sus productos e infraestructuras físicas, estos grupos empresariales dominicanos han construido durante décadas una reputación asociada a confianza, liderazgo institucional y credibilidad corporativa, posicionándose entre las organizaciones con mayor reputación empresarial del país.
En las industrias creativas, figuras como Juan Luis Guerra y los admirados y recordados diseñadores Oscar De La Renta y Jenny Polanco, evidencian cómo la creatividad y el talento pueden convertirse en activos globales capaces de trascender fronteras y generaciones.
Sin embargo, muchas empresas dominicanas todavía gestionan sus activos más valiosos como si fueran secundarios.
La Estrategia Nacional de Propiedad Intelectual (ENPI) 2030, impulsada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) junto a otros actores del ecosistema, representa un paso relevante hacia una visión más estratégica de la propiedad intelectual en República Dominicana.
La ENPI 2030 diagnostica la subutilización de la propiedad intelectual como herramienta de competitividad y, por tanto, declara la necesidad de transformarla en motor de innovación y crecimiento sostenible, promoviendo una economía cada vez más basada en conocimiento, creatividad y diferenciación.
Ese cambio de visión es fundamental. La verdadera transformación ocurrirá desde las alianzas y sinergias público- privadas.
Las empresas y emprendedores dominicanos tienen hoy una oportunidad extraordinaria de construir valor desde aquello que los hace únicos: sus ideas y su capacidad de innovar.
Su verdadero desafío ya no es únicamente crecer. Es construir algo capaz de diferenciarse, permanecer y generar confianza en un mercado cada vez más competitivo y global.
Porque en la nueva economía, las ventajas más valiosas suelen ser invisibles.
Ficha
[1] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI/WIPO), Intangible Assets and Intellectual Property, disponible en: https://www.wipo.int/en/web/intangible-assets/index
[2] World Intellectual Property Organization (WIPO). (2025). World intangible investment highlights 2025. https://www.wipo.int/web-publications/world-intangible-investment-highlights-2025/en/world-intangible-investment-highlights-2025.html
[3] Alvin y Heidi Toffler, La revolución de la riqueza, Colección Debate, p. 153.
[4] Ocean Tomo, LLC. (2020). «Intangible Asset Market Value Study». https://www.oceantomo.com/intangible-asset-market-value-study/







