China es el principal exportador de bienes manufacturados, representando más del 20% de las exportaciones mundiales. El auge chino normalmente se vincula con el cierre de fábricas en países desarrollados. Pero hay otro efecto. La expansión de la producción china puede destruir la capacidad industrial de los países en desarrollo, incluyendo República Dominicana.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los países que se han desarrollado pasaron de ser exportadores de materias primas y manufacturas ligeras (ropa, plásticos) a ser exportadores de bienes electrónicos sofisticados como celulares, vehículos o semiconductores. Sin ese salto, es difícil lograr el desarrollo.
Aunque no es un país desarrollado, China es la excepción a esta tendencia. China exporta bienes sofisticados, pero no ha cedido terreno en las manufacturas de bajo valor agregado. Esto lo ha logrado por una mejora notable en la educación y productividad del trabajador chino promedio. También, porque los exportadores chinos reciben múltiples subsidios (exenciones de impuestos, acceso a tierra barata, préstamos con tasas de interés bajas, una moneda relativamente débil, entre otros). Las empresas de otros países están en desventaja para competir globalmente. Lo anterior es el detonante de la reconfiguración del comercio mundial de los últimos años.
Hay tres vías por las que China genera este fenómeno. La primera es la competencia en los mercados globales de exportación. China ocupa el espacio de naciones más pobres, reduciendo significativamente sus exportaciones potenciales. En bienes intensivos en mano de obra poco calificada, las exportaciones “excedentes” de China ascienden a 365,000 millones de dólares anuales; exportaciones que podrían realizar los países en desarrollo.
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La segunda vía es la competencia de las importaciones chinas en los propios mercados de los países en desarrollo. Las importaciones de productos chinos de bajo valor agregado están aumentando en los países en desarrollo (de 1.8% del PIB en 2010 a 3.3% del PIB en 2024). Se esperaría una reducción si estos países importaran esos productos de otros países en desarrollo o los produjeran ellos mismos, pero pasa lo opuesto.
La tercera vía es menores compras de China. Al desarrollarse su industria, se esperaría que China fabricara menos bienes de bajo valor agregado porque saldría más barato importarlos desde países más pobres, pero eso no sucede. China importa de los países en desarrollo cinco veces menos que lo que los países ricos importaban cuando tenían ese nivel de ingreso.
La situación descrita se puede agravar en detrimento de los países en desarrollo. Los aranceles de Estados Unidos hacen que los americanos consuman menos bienes chinos. Esos bienes, que ya no van a Estados Unidos, se tienen que vender muy baratos en el resto de los países, especialmente aquellos en desarrollo.
Esta situación puede destruir la industria nacional y los demás países han reaccionado. 40% de las 569 medidas de anti-dumping impuestas en 2023-2025 fueron contra China. Países como Brasil, India y México han usado este instrumento para proteger su industria local. República Dominicana debe aprovechar el momento y avanzar sus intereses comerciales. Para ello debe aumentar sus exportaciones de bajo valor agregado a Estados Unidos y la Unión Europea atrayendo inversión de esos países, e integrándose en las cadenas globales de valor con México.









