El WTI cierra octubre en US$103.82 por barril, con un avance diario de 1.78%, después de que un superpetrolero fuera alcanzado por explosivos en el estrecho de Ormuz este viernes. El mes termina como el cuarto consecutivo de alzas para el crudo texano, que acumula una ganancia de 15% desde finales de septiembre, según datos recogidos por EFE y Reuters.
El suceso presiona sobre una economía global que todavía no ha asimilado ocho meses de conflicto entre Estados Unidos e Irán. Por Ormuz transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, y cada incidente en ese corredor eleva de forma casi automática las primas que pagan navieras y aseguradoras, un costo que termina repercutiendo en los precios de combustible y transporte desde Estados Unidos hasta economías importadoras como la República Dominicana.
Versiones en conflicto sobre lo que ocurrió
La Guardia Revolucionaria iraní atribuye el incidente a una colisión con una mina naval, producida cuando el barco intentaba navegar por una ruta que calificó de «no autorizada» al sur del estrecho. La Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) ofrece una lectura distinta: sostiene que el buque recibió el impacto de artefactos explosivos depositados desde una embarcación pequeña sin identificar. La discrepancia no es menor, porque un minado intencional de las aguas y un ataque con lanchas tienen consecuencias muy diferentes para los seguros marítimos y para la libertad de navegación.
Lo que sí coincide en ambas versiones es el contexto inmediato. El ataque al superpetrolero se produjo el mismo viernes en que una delegación de mediadores qataríes aterrizó en Teherán con el objetivo de reactivar las conversaciones entre Washington y el gobierno iraní. Además, los hutíes de Yemen, aliados de Irán, reclamaron ese mismo día ataques contra la refinería de Ras Tanura, la de Rabigh y la planta de Saudi Aramco en Abqaiq. El resultado fue que dos de los tres principales cuellos de botella energéticos del planeta, Ormuz y el estrecho de Bab el Mandeb en el mar Rojo, quedaron simultáneamente bajo presión.
Cuatro meses de alzas sostenidas por expectativas de escalada
El Brent, referencia del crudo europeo, avanzó 1.98% hasta US$117.15 en el contrato de diciembre, mientras el contrato de enero cotizaba en US$112.99, con una ganancia de US$2.19 en la jornada. Octubre se perfila para cerrar con un alza mensual del 13% en el Brent, en línea con el repunte del 15% del WTI.
El movimiento de precios excede lo ocurrido este viernes. Según el análisis recogido por EFE y Reuters, los inversores ya venían incorporando una prima de riesgo vinculada a dos citas políticas: los comicios israelíes del martes 27 de octubre, en los que el bloque del Likud de Benjamín Netanyahu obtuvo 53 escaños, cifra insuficiente para formar gobierno, y las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, programadas para la semana siguiente. Saxo Bank alertó de que esos dos eventos pueden intensificar la volatilidad en las próximas dos semanas.
«El mercado sigue asignando una mayor probabilidad a una escalada y a una interrupción del suministro», señaló Giovanni Staunovo, analista de materias primas de UBS, quien agregó que los funcionarios iraníes se han mantenido prudentes frente a la posibilidad de alcanzar un pacto en el corto plazo.
Ocho meses de conflicto y un paso marítimo a tres cuartos de su capacidad
El enfrentamiento se inició el 28 de febrero de 2026 con un ataque combinado de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones nucleares iraníes. Teherán respondió bloqueando Ormuz, lo que dejó varados cerca de 2,000 buques. Después de seis semanas de operaciones intensas, se alcanzó un cese al fuego en abril y, en junio, el presidente Donald Trump y su homólogo iraní Masoud Pezeshkian suscribieron un memorando de entendimiento. Semanas más tarde, Irán reactivó los ataques contra el tráfico comercial, inaugurando lo que los analistas describen como una tercera fase del conflicto.
El paso marítimo opera hoy a aproximadamente 74% de su capacidad previa a la guerra. La firma de análisis Kpler estima que el tránsito ronda los 10.3 millones de barriles diarios, sostenido por un corredor naval bajo supervisión estadounidense, muy por debajo del ritmo de más de 20 buques al día que circulaban antes del cierre. Un análisis del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE-CESEDEN), publicado esta semana, califica la situación de «estancada, sin avances significativos y sin perspectivas de solución diplomática en el corto plazo», aunque reconoce que Washington ha conseguido restablecer el flujo de crudo a niveles próximos a los anteriores al conflicto.
Teherán no ha cerrado del todo la vía diplomática. El canciller Abbas Araqchi declaró el 17 de octubre que Ormuz podría volver a operar con normalidad en siete días si Washington adopta el plan negociador canalizadom a través de Qatar, y remarcó que «la decisión está en manos de Estados Unidos». Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, formuló siete condiciones para avanzar: entre ellas, el levantamiento del bloqueo naval, la liberación de activos iraníes congelados y el cese de las operaciones militares israelíes en Líbano. El regreso de los mediadores qataríes a Teherán es la primera señal en semanas de que ese canal sigue activo; el resultado de las urnas estadounidenses la próxima semana determinará en buena medida qué tan transitable permanece esa vía.












