La tokenización de activos financieros enfrenta cuatro obstáculos estructurales que limitan su expansión, según un análisis publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI): seguridad jurídica, claridad regulatoria, interoperabilidad entre plataformas y acceso a activos de liquidación seguros.
El documento, escrito por Caio Ferreira, subjefe de Supervisión y Regulación Financiera del Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales del FMI, señala que la tokenización (el proceso de representar activos financieros como derechos sobre registros digitales programables) puede reducir costos y agilizar transacciones, pero su potencial aún está lejos de materializarse. Para empresas, inversionistas e instituciones financieras de América Latina, la tecnología promete liquidaciones más rápidas y acceso ampliado a mercados, pero esas promesas dependen de un marco legal y técnico que todavía no existe en la mayoría de jurisdicciones.
Un mercado pequeño frente a las finanzas tradicionales
La actividad tokenizada actual se concentra principalmente en los acuerdos de recompra (repos, instrumentos de financiamiento a corto plazo respaldados por valores). El FMI estima que estas operaciones tokenizadas registran un volumen promedio diario de entre US$300,000 millones y US$350,000 millones.
En otros activos tokenizados, como créditos, fondos del mercado monetario y acciones, el volumen alcanza unos US$65,000 millones. Esa cifra resulta marginal frente a los aproximadamente US$13 billones diarios del mercado estadounidense tradicional de repos, lo que ilustra cuánto espacio queda por recorrer.
La emisión de estos activos se concentra en pocos mercados y las operaciones están fragmentadas entre distintas plataformas, redes y mecanismos de liquidación, lo que dificulta la formación de mercados profundos y líquidos. A pesar de ello, hay señales de demanda: más de la mitad de las operaciones analizadas se realizan fuera del horario habitual de los mercados, y cerca del 80% de las transacciones con acciones tokenizadas estudiadas involucran cantidades inferiores a una acción, lo que sugiere que la tecnología atrae a un perfil de usuario que busca operar en franjas horarias no convencionales y con montos reducidos.
Los cuatro obstáculos para escalar
El FMI identifica cuatro condiciones fundamentales para que la tokenización de activos financieros pueda desarrollarse a mayor escala.
La primera es la seguridad jurídica: los inversionistas deben tener certeza de que los activos digitales representan derechos legalmente exigibles. Sin ese respaldo, la confianza en el mercado se mantiene frágil. La segunda es la claridad regulatoria, para determinar cómo se aplican las normas existentes a las nuevas estructuras y funciones del mercado; en muchas jurisdicciones, las reglas vigentes no contemplan explícitamente estos instrumentos.
La tercera condición es la interoperabilidad: las plataformas deben poder comunicarse entre sí para evitar que la actividad quede aislada en redes independientes sin conexión con el sistema financiero más amplio. La cuarta es contar con activos de liquidación seguros y ampliamente aceptados, que permitan completar las transacciones con confianza, un requisito análogo al rol que cumple el dinero del banco central en los mercados convencionales.
Eficiencia con nuevos riesgos
La tokenización también puede modificar la forma en que se transmiten los riesgos financieros, advierte el FMI. A medida que crezca la interconexión entre plataformas, podrían aumentar las posibilidades de ventas masivas, salidas hacia activos líquidos y contagio entre instituciones, especialmente si existe un elevado apalancamiento.
El organismo advierte, además, que algunos procesos tradicionales que generan costos y demoras también cumplen funciones de protección. Los tiempos entre negociación y liquidación, por ejemplo, ofrecen mecanismos para administrar la liquidez y contener determinados riesgos; eliminarlos sin un sustituto adecuado podría amplificar las crisis en lugar de amortigüarlas.
Por eso, el FMI recomienda mantener una regulación neutral frente a la tecnología, aclarar los derechos asociados a los activos tokenizados y promover la interoperabilidad con los sistemas financieros tradicionales. Los reguladores de América Latina y el Caribe, incluida República Dominicana, seguirán de cerca estas directrices del FMI al diseñar sus propios marcos normativos para activos digitales. El avance de la tokenización dependerá, en última instancia, de cuán rápido los gobiernos y organismos de supervisión logren resolver esas cuatro barreras sin sacrificar la confianza ni la estabilidad de los mercados.






