La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió que la inversión en inteligencia artificial podría superar, en proporción al PIB, el capital histórico destinado a ferrocarriles, redes eléctricas o telecomunicaciones, pero que sus beneficios aún no cumplen las expectativas de los mercados ni garantizan una distribución equitativa entre países.
La advertencia llega en un momento de preocupación creciente por las grandes sumas que fluyen hacia el sector de la IA. El auge tecnológico impulsó un rally de los mercados de valores hasta niveles récord durante los últimos dos años, y los inversores esperan rendimientos que todavía no se materializan de forma clara. En economías como la dominicana, donde la adopción tecnológica depende en buena parte de la inversión extranjera y del acceso a infraestructura digital, el riesgo de quedar rezagada en esta transición es concreto.
Líderes y rezagados en la carrera de la IA
Georgieva señaló que el crecimiento del comercio vinculado a la inteligencia artificial se concentra especialmente en Estados Unidos, China e India, donde las empresas realizan grandes inversiones en centros de datos y otras infraestructuras. Otras economías se benefician de forma más indirecta, a través de la fabricación de chips y la robótica, pero la mayoría de los países permanece al margen.
«Ya sea que la amen, la odien o la teman, la IA está aquí y se está convirtiendo rápidamente en un factor clave que determina la suerte relativa de los países en la economía mundial», afirmó la jerarca del FMI. Sin embargo, precisó que «si bien este fenómeno impulsa a las economías que lideran la IA hoy en día, en gran medida deja atrás a la mayoría de las otras, lo que aumenta el riesgo de que se amplíe la desigualdad económica a escala mundial«.
Para revertir esa tendencia, Georgieva subrayó que generalizar el acceso a la inteligencia artificial en todo el mundo es «fundamental» y que lograrlo «requiere cooperación» entre gobiernos y organismos multilaterales.
El riesgo de una decepción con efecto global
Georgieva fue explícita sobre el escenario adverso: si los beneficios de la inversión en inteligencia artificial no cumplen las expectativas, la «decepción» podría convertirse en «un shock de gran alcance» para la economía mundial. La advertencia apunta directamente a los mercados financieros, donde la valuación de empresas tecnológicas ha escalado en anticipación a ganancias de productividad que todavía no se reflejan de forma generalizada en los datos económicos.
La directora del FMI también abordó los crecientes niveles de deuda soberana. Los costos de financiamiento, ya elevados por la inflación persistente y las altas tasas de interés, se agravan con las emisiones masivas de bonos corporativos que buscan financiar proyectos de IA. Esa combinación (deuda pública alta, crédito corporativo caro y rentabilidad de la IA aún incierta) configura un cuadro de riesgo que el FMI vigilará de cerca en sus reuniones anuales de la próxima semana en Singapur, el 13 de octubre.
Los analistas y tomadores de decisiones de la región tendrán que seguir de cerca cuándo y cómo el FMI traduce estas advertencias en recomendaciones concretas de política durante las reuniones en Singapur, y si el organismo propone mecanismos de cooperación para que economías en desarrollo accedan a la tecnología sin asumir deuda insostenible.







