Los bancos centrales europeos están acelerando el traslado de sus reservas de oro europeas fuera de Estados Unidos. El Banco de los Países Bajos (DNB) movió 86 toneladas de oro (equivalentes a 95 toneladas cortas estadounidenses) desde Nueva York hasta Londres, mientras que Francia ya había retirado en 2025 la totalidad de su oro de la Reserva Federal neoyorquina. La «inestabilidad geopolítica» y las dudas sobre el acceso rápido a esos activos en momentos de crisis son las razones declaradas por las propias instituciones.
El traslado encarece la logística de custodia, pero reduce el riesgo de que los activos queden temporalmente inaccesibles si se produjeran sanciones, disputas legales o tensiones diplomáticas agudas. Para los gobiernos europeos, que dependen del oro como reserva de último recurso, esa accesibilidad tiene un valor estratégico que trasciende los costos operativos.
La lógica detrás del movimiento
El DNB justificó la decisión de distribuir su oro entre distintas jurisdicciones como una medida para mejorar su «preparación ante una crisis». El banco central neerlandés eligió Londres, no los Países Bajos, como destino: el Banco de Inglaterra custodia alrededor de 400,000 lingotes valorados en aproximadamente US$270,000 millones (unos 232,000 millones de euros), lo que hace de la capital británica uno de los mercados de oro más líquidos del mundo.
Krishnan Gopaul, del Consejo Mundial del Oro (World Gold Council, el organismo que agrupa a la industria aurífera global), explicó a DW que la lógica detrás de estas decisiones consiste en garantizar que el metal esté lo más cerca posible del país propietario y ubicado en un centro que opere con rapidez. «La idea es que, en caso de crisis o durante períodos de tensión, ese oro pueda movilizarse rápidamente», señaló Gopaul. «Londres es prácticamente el corazón del mercado del oro. Hay tanta actividad y es un mercado tan líquido que, en tiempos de crisis, es donde se quiere tener el oro.»
El factor Trump y la presión política interna
La retórica de la administración Trump respecto a Groenlandia y sus amenazas veladas hacia la Unión Europea han añadido presión sobre las instituciones europeas para redistribuir sus activos estratégicos. En Alemania e Italia, que poseen respectivamente la segunda y la tercera mayor reserva de oro del mundo, políticos de distintos partidos han pedido públicamente retirar el oro almacenado en territorio estadounidense.
Sebastien Tillett, analista de Oxford Economics, precisó a DW que una confiscación directa de activos sigue siendo un riesgo «extremadamente remoto» para los bancos centrales europeos. Sin embargo, advirtió que la preocupación más relevante es otra: «Los activos mantenidos en otra jurisdicción puedan volverse temporalmente inaccesibles en un escenario extremo de sanciones, disputas legales o tensiones geopolíticas.» Tillett también señaló que el oro continúa siendo sensible a las decisiones de la Reserva Federal y que la incertidumbre general sobre los mercados financieros estadounidenses está llevando a varios poseedores a reconsiderar dónde almacenan sus tenencias.
El oro acumula máximos históricos
El contexto es más amplio que la geopolítica entre Europa y Washington. Gopaul indicó que los bancos centrales de todo el mundo han acumulado un promedio de 1,000 toneladas de oro anuales durante los últimos cuatro años, lo que ha impulsado los precios del metal a máximos históricos. A su juicio, desde la crisis financiera de 2008, pasando por la crisis de deuda soberana de la eurozona, la pandemia y los conflictos geopolíticos recientes, el oro ha ganado peso como activo refugio de manera sostenida. «A lo largo de las últimas dos décadas han surgido preguntas e inquietudes sobre el sistema financiero mundial y sobre la situación geopolítica, de una forma u otra», afirmó.
Pese a la tendencia, Estados Unidos sigue siendo el principal custodio de oro europeo, en particular de Alemania. El Bundesbank (banco central alemán) repatrió alrededor de 300 toneladas desde territorio estadounidense entre 2013 y 2017, pero todavía mantiene más de 1,000 toneladas en la Reserva Federal de Nueva York. El año pasado, el Bundesbank declaró que no existe «ninguna duda de que la Reserva Federal de Nueva York es un socio confiable y fiable para la custodia segura de nuestras reservas de oro.» La velocidad con la que otros bancos centrales europeos continúen moviendo sus tenencias dependerá, en gran medida, de cómo evolucionen las tensiones entre Washington y Bruselas en los próximos meses.










