La recompra de bonos del Tesoro de Estados Unidos podría superar los US$4,000 millones por emisión, más del doble del límite máximo actual, según confirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en una entrevista con CNBC el jueves 20 de agosto de 2026. El anuncio se produce en un momento en que los rendimientos de la deuda estadounidense a largo plazo han tocado máximos recientes, presionando los costos de financiamiento del gobierno federal.
La ampliación del programa de recompra apunta directamente a inyectar liquidez en un segmento del mercado de bonos que el propio Bessent calificó de «poco líquido». Para los mercados emergentes y economías como la dominicana, los movimientos en los rendimientos del Tesoro de EE.UU. son una referencia crítica: cuando esos rendimientos suben, el costo de financiamiento externo se encarece y el dólar tiende a fortalecerse, con efectos directos sobre el tipo de cambio, la deuda soberana y los flujos de capital hacia la región.
Rendimientos a la baja, pero el efecto se diluyó
El anuncio inicial de Bessent el miércoles produjo un alivio visible en los mercados de renta fija. El rendimiento del bono a 30 años cayó desde 5.337% hasta 5.187%, mientras que el bono a 10 años pasó de 4.748% a 4.637%. Sin embargo, ese alivio fue efímero: al cierre del jueves, ambos instrumentos habían recuperado casi toda la caída, con el bono a 30 años en 5.241% y el de 10 años de regreso en 4.7%.
Bessent atribuyó parte de la presión en los mercados a factores estacionales. «Estamos en agosto y ha habido muchas emisiones corporativas que se han visto influenciadas. Creemos que hay muchos factores subyacentes que el mercado no está teniendo en cuenta», señaló. El funcionario también subrayó que «los mercados probablemente se adelantaron un poco», en alusión a la baja actividad típica del mes y a la volatilidad que genera en segmentos de menor liquidez.
La deuda de EE.UU. cruza US$40 billones por primera vez
En paralelo al debate sobre rendimientos, la deuda pública de Estados Unidos superó por primera vez en su historia el umbral de los US$40 billones (equivalentes a unos 34.4 billones de euros), según datos del Departamento del Tesoro publicados este jueves. Bessent restó importancia simbólica al hito: «No hay nada mágico en esos 40 billones de dólares. Y podemos salir de esta situación mediante el crecimiento económico», afirmó, e instó a la población a interpretar el endeudamiento como «inversión para el futuro» y no como «gasto gubernamental».
El secretario del Tesoro añadió que cuenta con «un amplio abanico de herramientas» para contener el incremento de los costos de endeudamiento del gobierno federal, entre las que destacó la importancia de «dar señales y demostrar que creemos que los rendimientos no reflejan los fundamentos subyacentes». Su estrategia incluye, además de la recompra de bonos del Tesoro, comunicación activa con el mercado para reconducir las expectativas.
En los próximos días, Bessent anunció que el Departamento del Tesoro presentará un nuevo plan fiscal centrado en la consolidación presupuestaria. La recepción de ese plan —y su capacidad para ofrecer una hoja de ruta creíble sobre el déficit— será el factor que los mercados de deuda globales estarán observando de cerca para determinar si los rendimientos a largo plazo encuentran un techo sostenido o retoman su escalada.










