La producción de la OPEP se mantendrá sin cambios en octubre de 2026, según acordaron en teleconferencia los ministros del sector de Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, los siete países que lideran la alianza OPEP+. La decisión interrumpe una estrategia de más de un año de aumentos graduales del bombeo destinada a revertir dos recortes voluntarios acumulados de 3.85 millones de barriles diarios (mbd) que el grupo aplicó en 2023 para sostener los precios del crudo.
La pausa llega en un momento de presión para los mercados petroleros globales. La producción conjunta de los 21 miembros de la alianza en julio, el mes más reciente con datos disponibles, se situó en 37.655 mbd, todavía un 10% por debajo de los niveles de enero de 2026, antes de que los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán desencadenaran el conflicto en la región. Esa caída afecta los suministros que llegan a economías importadoras de petróleo, incluidas las del Caribe y América Latina.
El plan de incrementos y su pausa
Los siete países venían ejecutando aumentos mensuales de 188,000 barriles diarios (bd) durante cinco meses consecutivos. El último tramo de ese plan entró en vigor el 1 de septiembre y fue idéntico en volumen a los cinco incrementos previos. Pactado hace un mes, ese aumento ya está en marcha, pero no habrá uno adicional para octubre.
«Los siete países participantes decidieron mantener para octubre de 2026 la producción requerida de septiembre de 2026», señaló la OPEP en un comunicado desde su Secretariado en Viena. La próxima revisión del mercado está fijada para el 4 de octubre.
Paralelamente, siguen vigentes hasta el 31 de diciembre las reducciones vinculantes del bombeo de todos los miembros de la alianza, con excepción de Irán, Libia y Venezuela. Esos recortes colectivos, adoptados a finales de 2022, suman 2 mbd adicionales.
Interrupciones, guerra y tensiones internas
Varios miembros de la OPEP+ enfrentan disrupciones operativas que complican cualquier esfuerzo por elevar el suministro real. Las interrupciones en el tráfico de buques petroleros por el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, así como los ataques ucranianos a instalaciones petroleras en Rusia, mantienen la producción efectiva por debajo de las cuotas asignadas.
Rusia bombeó casi un 4% menos antes del inicio del conflicto regional. Todos los países del Golfo Pérsico dentro de la OPEP aumentaron extracción en julio, pero sus niveles aún son inferiores a los de antes de la guerra. Menos en los casos de Omán y Kazajistán, las cuotas asignadas a los siete países superan su producción real de julio.
En términos más amplios, la producción conjunta de crudo y otros hidrocarburos de los 21 miembros en julio alcanzó los 42 mbd, el equivalente al 40% de los aproximadamente 106 millones de barriles diarios que la OPEP proyecta consumirá el mundo durante 2026.
Fracturas internas antes de la renegociación de cuotas
La alianza deberá fijar nuevas cuotas para cada país a partir del 1 de enero de 2027, proceso que se espera se cierre en negociaciones a finales de noviembre. La creciente brecha entre las cuotas oficiales y las extracciones reales complica ese reparto y amenaza la cohesión del bloque.
Irak reclama una cuota mayor tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP en mayo pasado, cuando los Emiratos optaron por salirse del acuerdo para incrementar libremente sus suministros. A eso se suma la situación de Venezuela, cuya permanencia en la organización está en entredicho después de que gran parte de su producción quedara bajo control de Estados Unidos. Fundada en 1960 por Arabia Saudí, Venezuela, Irán, Irak y Kuwait, la OPEP tiene hoy once miembros plenos; la alianza OPEP+ se conformó en 2016 al incorporar otras diez naciones productoras, entre ellas Rusia y México.
El resultado de las negociaciones de noviembre definirá si la alianza puede mantener la disciplina colectiva en un mercado marcado por la guerra, las disrupciones logísticas y las presiones internas de países que quieren producir más.








