La protección del arroz dominicano es la línea que no debe cruzarse en las conversaciones que sostiene el Gobierno con Estados Unidos, según advirtió la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro). El gremio respaldó las gestiones que encabeza el presidente Luis Abinader en esas negociaciones, pero fijó una condición clara: el interés de los productores nacionales debe estar en el centro de cualquier acuerdo.
«El arroz no puede ser abordado únicamente como un producto comercial», sostuvo Confenagro en un comunicado desde Santo Domingo. Con esa frase, el gremio traza una distinción entre el grano y otros bienes de exportación: para los arroceros dominicanos, el cultivo representa empleo rural, seguridad alimentaria y sustento de miles de familias en las regiones productoras del país.
La posición del sector agropecuario
Confenagro valoró que el Gobierno haya colocado la protección de los sectores productivos como eje de las conversaciones con Washington. El gremio no detalló los términos específicos que se discuten ni las concesiones que podrían estar sobre la mesa, pero dejó en claro que cualquier apertura comercial que afecte al sector arrocero representaría un retroceso para la producción nacional.
El arroz es uno de los rubros agropecuarios más sensibles de República Dominicana. El país mantiene mecanismos de protección arancelaria sobre el grano dentro del marco del DR-CAFTA, el tratado de libre comercio con Estados Unidos vigente desde 2007, que incluyó períodos de transición extendidos precisamente para blindar a los productores locales frente a la competencia del arroz estadounidense, que opera con altos subsidios federales.
Qué está en juego
La coyuntura actual reaviva un debate que el sector agropecuario dominicano lleva años planteando: cómo equilibrar las obligaciones comerciales con la viabilidad de una actividad que genera ingresos a productores y jornaleros en provincias como La Vega, Valverde y San Juan de la Maguana, entre otras.
Confenagro no especificó si sus planteamientos se formularon en reuniones directas con funcionarios del Gobierno ni mencionó una fecha concreta para las negociaciones. El Ejecutivo tampoco ha difundido públicamente los detalles de las conversaciones con la parte estadounidense.
Los próximos movimientos en esa mesa de negociación determinarán si la protección del arroz se mantiene como línea inamovible o si el Gobierno acepta algún tipo de flexibilización a cambio de otros beneficios comerciales con Washington.







