Bank of America ha elevado el precio objetivo de Alphabet, la matriz de Google, en un movimiento que los inversores leen como una muestra de confianza a pocas semanas de que la compañía publique sus resultados del segundo trimestre de 2026. El informe, difundido internamente por la firma estadounidense, subraya el potencial de la inteligencia artificial generativa y la nube como impulsores del negocio.
Los analistas de BofA centran su análisis en la integración de la IA conversacional en el buscador de Google y en la plataforma publicitaria. Según el banco, la rápida adopción de los modelos Gemini está transformando la experiencia del usuario y abre vías de monetización más rentables.
A ese factor se suma el desempeño de Google Cloud, que en los últimos trimestres ha registrado un crecimiento de ingresos superior al 25%, de acuerdo con las estimaciones del consenso. La firma reiteró su confianza en la capacidad de Alphabet para sostener el crecimiento de sus ingresos.
«El ecosistema de Alphabet es difícil de replicar», señalaron los analistas, en referencia a la combinación de datos, infraestructura y talento que sustenta su ventaja competitiva.
Alphabet presentará sus cuentas a finales de julio. El mercado, según sondeos de Bloomberg, anticipa un beneficio por acción cercano a US$1.65 y unos ingresos que rozarían los US$70,000 millones. Cualquier desviación relevante, en especial en las divisiones de publicidad y nube, podría provocar una fuerte reacción en bolsa.
Bank of America mantiene su recomendación de comprar, una postura que comparte la mayoría de los analistas de Wall Street. «La resiliencia del negocio publicitario y el impulso de la IA nos hacen ser especialmente optimistas de cara al segundo semestre», recoge el informe. Pese a ello, otras casas de análisis advierten de una posible desaceleración del gasto online si la economía se enfría.
La tesis de inversión sobre Alphabet se apoya en tres pilares: una posición de dominio casi absoluto en el mercado de las búsquedas, que aporta ingresos predecibles; la capacidad de escalar su infraestructura en la nube sin erosionar los márgenes; y la integración de la inteligencia artificial en sus productos sin canibalizar sus fuentes de ingresos tradicionales.
No obstante, existen riesgos. La presión regulatoria en Estados Unidos y la Unión Europea —que contempla incluso una posible escisión del negocio publicitario— es un factor que los mercados tienden a infravalorar. Además, la competencia de Microsoft, que ha integrado ChatGPT en Bing y en su suite ofimática, es más intensa que nunca. En ese escenario, los inversores harán bien en vigilar de cerca los márgenes del segmento cloud y los costes del despliegue masivo de modelos de lenguaje. La cita de finales de julio será un primer test para medir si la apuesta por la IA está dando frutos tangibles.









