El petróleo Brent cerró el miércoles en US$79.45 por barril —una variación de apenas 0.11%—, mientras los mercados aguardan la concreción de un acuerdo diplomático que reabra el estrecho de Ormuz al tráfico comercial de hidrocarburos. Antes del inicio del conflicto, a finales de febrero, cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo transitaba por ese paso marítimo estratégico.
La estabilidad de la jornada contrasta con la violencia de los días previos: el crudo acumula una caída superior al 12% en las dos primeras sesiones de la semana. Hace apenas siete días el Brent rondaba los US$90 por barril; el martes cerró por debajo de los US$80 por primera vez desde el 13 de julio. Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI) —el crudo de referencia en Estados Unidos— para entrega en septiembre, perdía 1.57% y se situaba en US$74.58. Para República Dominicana, que importa la totalidad de sus combustibles, una caída sostenida en los precios del crudo alivia la presión sobre el costo de los derivados del petróleo y, en consecuencia, sobre la inflación y los costos logísticos del sector productivo.
Teherán y el sultanato de Omán anunciaron este miércoles haber alcanzado un entendimiento sobre las características geográficas de una nueva ruta de navegación en el estrecho de Ormuz. Ambos países se declaran en la «fase final» de elaboración de una declaración conjunta, según declaró el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Ismail Bagaei.
No obstante, Bagaei condicionó la reapertura efectiva de la vía marítima a que «determinadas terceras partes» no «obstaculicen» el proceso —una referencia velada a Estados Unidos—. Desde Teherán sostienen que, mientras continúe el bloqueo naval estadounidense sobre buques y puertos iraníes —restablecido desde mediados de julio— y otras «acciones amenazantes» contra la república islámica, el estrecho no podrá considerarse seguro.
Al mismo tiempo, el gobierno iraní desmintió que existan conversaciones de paz en curso con Washington, contradiciendo las declaraciones del presidente Donald Trump, quien afirmó el martes que hubo una «negociación de todo el día» con Irán y calificó las conversaciones de forma positiva. Trump advirtió que el estrecho se reabriría «muy pronto» y amenazó con golpear a Irán «muy duramente» si no se alcanza un acuerdo, que situó como posible antes del jueves.
La incertidumbre sobre el proceso diplomático se refleja en la cautela de los inversores. «Todavía existe cierto escepticismo en el mercado sobre quién está negociando con quién y qué podría significar finalmente el acuerdo para el transporte marítimo», señaló Andrew Lipow, presidente de Lipow Oil Associates, en declaraciones recogidas por Reuters. El mismo analista indicó a la AFP que el mercado se muestra «más bien optimista» sobre la posibilidad de que las negociaciones entre Irán y Omán desemboquen en un acuerdo concreto.
Arne Lohmann Rasmussen, analista de Global Risk Management, estimó que, de confirmarse un acuerdo sobre el petróleo y el estrecho de Ormuz, el Brent podría descender hacia los US$75 «o incluso más abajo, hacia los US$70», nivel observado a finales de junio cuando se concluyó un protocolo previo entre ambas partes. Los analistas de ING, en cambio, advirtieron que «existe un riesgo muy real de que cualquier acuerdo se deshaga con bastante rapidez», como ya ocurrió con el acuerdo alcanzado en junio.
Las pérdidas del crudo se vieron parcialmente contenidas por dos factores adicionales de presión alcista. Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, declararon un embargo marítimo contra puertos y buques saudíes, lo que incrementa los riesgos para la navegación en el mar Rojo. En paralelo, las existencias de crudo en Estados Unidos aumentaron en 2.5 millones de barriles la semana pasada, hasta alcanzar los 407 millones de barriles, según datos publicados el miércoles por la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés). Los analistas esperaban una reducción de 1.5 millones de barriles, derivada de una ligera reducción en el procesamiento de las refinerías y de un leve aumento de las importaciones; la sorpresa al alza en inventarios presionó a la baja los precios durante la sesión.
El foco de los mercados estará puesto en las próximas horas sobre si Irán y Omán formalizan su declaración conjunta y sobre la respuesta de Washington, cuya posición sigue siendo la variable que más condiciona cualquier acuerdo definitivo sobre el estrecho de Ormuz. Un eventual fracaso de las negociaciones podría revertir rápidamente parte de la caída acumulada esta semana y volver a empujar el barril hacia los niveles de US$90 observados hace apenas siete días.







