El precio del petróleo Brent cae cerca de un 5%, hasta aproximadamente US$83.30 por barril, después de que el presidente Donald Trump anunciara en Truth Social la suspensión de los ataques militares planeados contra Irán, en lo que representa el mayor movimiento diario del crudo en semanas. El crudo de referencia estadounidense (WTI) registró una caída de magnitud similar durante las primeras horas del lunes.
El giro diplomático de Washington reconfiguró los mercados globales de un solo golpe: alivió las tensiones geopolíticas que habían mantenido los precios de la energía elevados durante todo julio, redujo las presiones inflacionarias en Europa y abrió espacio para que los índices bursátiles avanzaran. Para los consumidores y empresas dominicanas que importan combustibles, una caída sostenida del Brent podría traducirse en una moderación de los precios regulados de los combustibles en las próximas semanas, aunque el resultado final dependerá también del comportamiento del tipo de cambio.
En Europa, el índice paneuropeo STOXX 600 subió un 0.4%, hasta 651.88 puntos, según datos de Reuters. El sector de viajes y ocio lideró las ganancias con un alza de 2.1%, mientras que las acciones energéticas retrocedieron un 2%, reflejando directamente la caída del crudo. El rendimiento del bono soberano alemán a 10 años —referencia para la deuda en la zona euro— bajó 5 puntos básicos (pb) hasta el 3.158%, dado que menores precios de la energía reducen las expectativas de inflación en el bloque. Un punto básico equivale a la centésima parte de un punto porcentual.
En Estados Unidos, los futuros apuntaban a una apertura positiva: los contratos del S&P 500 avanzaban cerca de un 0.5% y los del Nasdaq 100 subían entre un 0.6% y un 0.8% antes del inicio de la sesión regular.
Los mercados asiáticos presentaron un panorama más desigual. En India, el Sensex sumó hasta 800 puntos durante la sesión, impulsado por la caída del petróleo, el fortalecimiento de la rupia y la reactivación de compras por parte de inversores institucionales extranjeros. El Hang Seng de Hong Kong subió un 0.6%. En contraste, el Nikkei 225 de Japón retrocedió un 1.9% tras la apreciación del yen —que penaliza a los exportadores japoneses— luego de confirmarse la intervención conjunta de EE.UU. y Japón para respaldar la divisa. El Kospi de Corea del Sur cayó más de un 5%, en gran medida por la toma de ganancias en Samsung Electronics y SK Hynix después del histórico repunte de la semana anterior. Entre los productores de energía asiáticos, Inpex (Japón) bajó alrededor de un 3.5% y Woodside Energy (Australia) retrocedió cerca de un 1.8%.
El telón de fondo diplomático es más incierto de lo que sugieren los movimientos del mercado. Trump indicó en su anuncio que Irán y sus socios regionales habían solicitado tiempo para negociar un acuerdo que contempla la reapertura «inmediata, completa y total» del Estrecho de Ormuz —la vía marítima por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial— además de medidas vinculadas al programa nuclear iraní. Sin embargo, funcionarios iraníes, citados por la agencia de noticias oficial Mehr, descartaron esa versión como «nada más que una nueva mentira» y afirmaron que sus fuerzas militares permanecían en alerta máxima. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán señaló que no existen negociaciones directas con Washington, aunque reconoció que las conversaciones con Omán como mediador continúan.
La semana trae consigo varios catalizadores que podrían poner a prueba el optimismo de los mercados. Se esperan resultados corporativos de Berkshire Hathaway, Eli Lilly, Walt Disney y Palantir, y el viernes se publica el informe mensual de empleo de EE.UU., el dato más vigilado para calibrar si la Reserva Federal (Fed) subirá su tasa de interés en septiembre. Una lectura de empleo fuerte podría reforzar las apuestas por un ajuste monetario adicional, lo que presionaría al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro y, con ello, el costo de financiamiento externo para los emisores dominicanos con deuda en dólares.









