El mercado petrolero encadenó más de cinco meses de volatilidad extrema, impulsada por el conflicto en Oriente Medio y las declaraciones contradictorias del presidente estadounidense Donald Trump, según análisis de expertos de S&P Global y Rapidan Energy Group recogidos por AFP.
El barril de Brent —referencia mundial del crudo— promedió US$94 desde el inicio del conflicto, una cifra significativamente inferior a las proyecciones de analistas que anticipaban precios por encima de US$100 e incluso de US$150. Aun así, la secuencia de alzas y caídas abruptas ha sacudido a inversores y operadores con una intensidad que los expertos califican como sin precedentes, con consecuencias directas sobre los costos de energía, el transporte marítimo y la inflación global.
El shock de Ormuz, el mayor de la historia
El momento de mayor disrupción llegó con el cierre del estrecho de Ormuz, el canal por el que transitaban unos 20 millones de barriles diarios de petróleo. El Brent se disparó más del 13% tras las primeras incursiones aéreas de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, de acuerdo con la información de AFP.
«Lo que realmente sacude el mercado son las sorpresas (…) y el cierre de Ormuz fue un impacto», explicó Jim Burkhard, responsable de investigación sobre petróleo en S&P Global.
Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group y exasesor de la Casa Blanca, fue más tajante: calificó el bloqueo como «la mayor perturbación de la historia» del mercado petrolero. «Es algo que nunca habíamos visto ni habríamos imaginado. Al contrario, existía la percepción de que Estados Unidos nunca permitiría que sucediera; es un escenario que ni siquiera se contemplaba», dijo McNally a AFP.
El directivo añadió que la situación no solo representa la mayor disrupción histórica, sino que además está «atrapando la capacidad de producción ociosa dentro de la zona de guerra», lo que limita la capacidad del mercado de compensar el déficit de oferta con reservas inactivas.
La diplomacia Trump: vaivenes que mueven el precio
El bloqueo estadounidense de los puertos iraníes tensionó adicionalmente el mercado petrolero, pero el protocolo de acuerdo firmado entre Teherán y Washington el 17 de junio provocó una fuerte caída de los precios. La reanudación de las hostilidades desencadenó luego un repunte, ilustrando cómo cada movimiento diplomático se traduce de forma casi inmediata en la cotización del crudo.
Trump, al asegurar en decenas de ocasiones que un acuerdo con Irán estaba cerca y al multiplicar las declaraciones contradictorias, desempeñó un papel central en esta dinámica. Cada nuevo atisbo de esperanza provoca una caída de las cotizaciones; cada ruptura, un rebote.
El resultado, según McNally, es que el mercado «de alguna manera, ha superado a los alcistas tantas veces que sencillamente ya no hay alcistas dispuestos a entrar y operar. Así que lo único que tienes es gente que está operando, especialmente estos operadores algorítmicos que solo reaccionan a los titulares». Los algoritmos, programados para reaccionar a noticias en milisegundos, amplifican la volatilidad cada vez que llega un nuevo titular sobre negociaciones o ataques.
Pese a todo, McNally señala que «el mercado cree, y sigue creyendo, que esta crisis puede terminar y terminará pronto», lo que explica por qué el Brent no ha superado de forma sostenida los US$100. La próxima señal que vigilar es el desarrollo de las negociaciones entre Irán y Washington y cualquier movimiento en el estrecho de Ormuz que altere el flujo de los 20 millones de barriles diarios que aún dependen de ese paso estratégico.








