La OPV de Shein en Hong Kong se concretará con una valoración de HK$210,300 millones (cerca de US$27,000 millones), menos de un tercio de los US$40,000 millones que el grupo chino de moda rápida tenía como objetivo a principios de agosto, según los términos de la operación revelados esta semana.
La empresa, fundada en China en 2012 y con sede actual en Singapur, ofrecerá 280 millones de acciones a un precio de entre HK$47.60 y HK$49.50 por título, con lo que aspira a recaudar hasta HK$13,860 millones (unos US$1,780 millones al tipo de cambio actual). La operación se produce después de que Shein fuera bloqueada de cotizar en las bolsas de Londres y Nueva York, lo que convierte a Hong Kong en su única alternativa de acceso a los mercados de capitales públicos.
Un modelo de negocio bajo presión
El desafío central para Shein ante los inversionistas es demostrar que su modelo puede recuperar un crecimiento rentable. Los ingresos del grupo crecieron solo un 8% el año pasado, frente al 20% registrado en 2024, un freno que la compañía atribuye a un entorno económico adverso. El dato más crítico llega desde su principal mercado: en Estados Unidos —donde la empresa genera una cuarta parte de su actividad global—, las ventas cayeron un 15% en el primer trimestre.
La escalada arancelaria impulsada por Washington y la eliminación de ciertas exenciones fiscales que beneficiaban a los paquetes de bajo valor enviados directamente desde China han erosionado la ventaja competitiva que durante años permitió a Shein ofrecer precios muy por debajo de los de sus rivales occidentales. Ante ese cambio de reglas, la compañía se ha visto obligada a subir el precio de sus productos, lo que presiona directamente su propuesta de valor frente a consumidores acostumbrados a la ropa de bajo costo.
Multas regulatorias y modelo cuestionado
Las presiones no provienen únicamente del mercado. Shein enfrenta un escrutinio regulatorio creciente en varios países. En Francia, la Autoridad de Control de Fraudes impuso en junio dos multas por un total de 22 millones de euros por incumplimiento de la legislación de protección al consumidor, sanción que se suma a los 40 millones de euros en multas que el grupo recibió en ese mismo país el año anterior por prácticas comerciales engañosas.
El modelo de negocio de Shein se sustenta en colecciones de moda que se renuevan de forma acelerada y varias veces al año, precios reducidos y una estrategia de mercadeo orientada a consumidores jóvenes a través de plataformas digitales. La empresa realiza envíos a más de 150 países, tiene 273 millones de clientes —23 millones de ellos en Francia— y ha construido su infraestructura sobre la industria textil de bajo costo de China, una logística eficiente y un ecosistema de comercio electrónico muy desarrollado.
La cotización en la Bolsa de Hong Kong representa, para Shein, la primera prueba real de lo que el mercado está dispuesto a pagar por ese modelo en un contexto en que sus motores de crecimiento muestran señales de desaceleración. Los inversionistas institucionales y analistas de mercado seguirán de cerca el libro de órdenes de la colocación y cualquier ajuste en el rango de precio antes del cierre de la oferta como indicadores del apetito real del mercado por el papel.








