Apple presentó el pasado 9 de septiembre, en su campus de Cupertino, el iPhone Duo: el primer teléfono plegable en los casi 20 años de historia de la línea y el cambio de formato más profundo que ha hecho la compañía desde el lanzamiento del iPhone original. Fue, además, el estreno de John Ternus como presidente ejecutivo, cargo que asumió el 1 de septiembre en sustitución de Tim Cook.

El mercado tardó 48 horas en pronunciarse. El día del anuncio la acción cerró en terreno ligeramente negativo (un patrón que se repite en la mayoría de los keynotes de septiembre desde 2007), pero en las dos sesiones siguientes recuperó impulso hasta operar en torno a los US$334, con un máximo intradía de US$336.22 y un rango de 52 semanas que va de US$229.02 a US$344.57. La capitalización bursátil de la compañía se ubica cerca de los US$4,9 billones.
Un precio de entrada más agresivo de lo esperado
El iPhone Duo arranca en US$1,999 con una pantalla interior de 7,6 pulgadas. La configuración tope llega a US$3,199, el precio más alto jamás fijado para un smartphone de consumo masivo. En paralelo, Apple subió US$100 la gama Pro: el iPhone 18 Pro quedó en US$1,199 y el Pro Max en US$1,299.
La cifra de entrada es la que explica buena parte de la reacción. Las estimaciones previas de los analistas apuntaban a un rango de US$2,000.00 a US$2,500.00 y algunas casas manejaban escenarios de hasta US$2,499.00 Apple se colocó en el piso de ese rango y, con ello, quedó a la par (o por debajo) de sus competidores directos: el Samsung Galaxy Z Fold8 se lista en México en 48,499 pesos y el Huawei Mate X7 debutó en Europa en 2,099 euros y en México en 48,999 pesos.

Es decir: Apple no llegó primero al segmento de pantalla plegable, pero tampoco llegó a castigar el bolsillo por encima de la competencia. Entró con paridad de precio y con la ventaja de un ecosistema que ya tiene instalado.
La estrategia de siempre: llegar tarde y llegar mejor
El plegable no es una categoría nueva. Samsung lleva ocho generaciones en ella y Huawei consolidó su propia línea con el Mate X. Apple sostuvo durante años que el formato no estaba maduro, sobre todo en bisagra, durabilidad del panel y software.

Esa demora es consistente con la filosofía que ha acompañado a la compañía desde la era de Steve Jobs: no ser la primera en llegar, sino la que define el estándar cuando llega. El iPod no fue el primer reproductor digital; el iPhone no fue el primer smartphone; el Apple Watch no fue el primer reloj inteligente. En los tres casos, la compañía entró a un mercado existente y lo reordenó.
La apuesta ahora es que el Duo haga lo mismo con un formato que hasta hoy ha sido de nicho.
El perfil del comprador y el ciclo de renovación
El Duo apunta a un segmento específico: el usuario que necesita combinar lo cotidiano con el uso profesional (redactar un correo mientras sigue una noticia, revisar una hoja de cálculo sin cambiar de dispositivo) y el que busca, sencillamente, un cambio de diseño después de una década de rectángulos negros.
Ese es el argumento que están usando los analistas para sostener sus proyecciones. Bank of America reiteró su recomendación de compra y elevó su estimación de unidades de iPhone para los años fiscales 2026 y 2027, aunque recortó su precio objetivo a US$370 desde US$380 por presión en márgenes. TD Cowen mantuvo compra con el objetivo más optimista del mercado, US$400, citando los márgenes del Duo. Citi sostuvo compra con objetivo de US$365. El consenso a 12 meses recopilado por Bloomberg se ubica en US$330,54, apenas por encima de la cotización actual.

El argumento de fondo lo resume Dan Ives: cerca de 300 millones de iPhones llevan más de cuatro años sin renovarse. Si una fracción de esa base migra al formato plegable, el efecto sobre los ingresos por dispositivo se extiende varios trimestres.
Los riesgos que el mercado todavía no ha descontado
Hay dos frentes abiertos. El primero es la oferta: la fabricación de paneles plegables es compleja y las estimaciones de la industria apuntan a una disponibilidad inicial limitada, con volúmenes de apenas uno a dos millones de unidades en el arranque. El segundo son los márgenes: el alza en los precios de la memoria DRAM, empujada por la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial, encarece la lista de materiales de todo el portafolio.

A eso se suma la incógnita comercial de siempre: cuántos consumidores están realmente dispuestos a pagar US$2,000 por un teléfono. Esa duda fue la que pesó el día del anuncio.
Qué significa para el mercado local
En República Dominicana, el Duo llegará por la vía de distribuidores autorizados y operadores, con el precio final ajustado por aranceles, ITBIS y márgenes de canal. En un mercado donde el financiamiento a plazos de equipos de gama alta se ha vuelto la norma, el debate no será el precio de lista sino la cuota mensual y ahí es donde el segmento premium ha demostrado tener más elasticidad de la que se le supone.







