Silicon Valley. – La agencia Fitch Ratings rebajó este lunes la calificación crediticia de Intel de BBB+ a BBB, colocándola a solo dos niveles del estatus especulativo o “bono basura”, al tiempo que mantiene una perspectiva negativa. Esta decisión refleja las crecientes dudas sobre la capacidad de la compañía para resistir la intensa competencia en el dinámico mercado de semiconductores.
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Presión en mercados clave
Intel, históricamente dominante en procesadores para PC y servidores empresariales, enfrenta una pérdida sostenida de cuota de mercado. Empresas como AMD, Qualcomm, Broadcom y NXP Semiconductors han ganado terreno con ofertas agresivas, particularmente en el mercado de chips para inteligencia artificial (IA).
Según Fitch, este entorno competitivo plantea un “mayor riesgo de ejecución” para Intel, que ya lidia con “métricas crediticias débiles”, y necesita mostrar lanzamientos exitosos de productos, fortalecimiento de la demanda final y una reducción de deuda en los próximos 12 a 14 meses para aspirar a una mejora de calificación.
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El vínculo tradicional entre Intel y Microsoft también se está reconfigurando. Microsoft ha comenzado a favorecer procesadores AMD en sus ofertas de IA para Azure, su plataforma de servicios en la nube, lo que subraya la creciente pérdida de protagonismo de Intel incluso en alianzas históricas.
Tensión financiera y liquidez controlada
A pesar de la rebaja, Fitch reconoció que la liquidez de Intel sigue siendo sólida, con aproximadamente US$21,200 millones en efectivo, equivalentes de efectivo e inversiones a corto plazo, y una línea de crédito no utilizada de US$12,000 millones.
No obstante, el apalancamiento deuda-EBITDA se situó en 5.0x al cierre de 2024, una cifra que la agencia espera que se reduzca a 4.0x en 2025, como parte del esfuerzo por restaurar el perfil financiero de la compañía.
Reestructuración global en marcha
Intel se encuentra en pleno proceso de reestructuración bajo el liderazgo del CEO Lip-Bu Tan. Los planes incluyen una reducción de su fuerza laboral en un 31%, pasando de 109,000 empleados a 75,000 para finales de año. Además, la compañía está reubicando operaciones de ensamblaje desde Costa Rica hacia Vietnam y Malasia, al tiempo que retrasó su proyecto de instalación de chips en Ohio, originalmente considerado estratégico para fortalecer su presencia en EE.UU.
La decisión de Fitch sigue a rebajas similares por parte de S&P Global (diciembre) y Moody’s Ratings (agosto pasado), marcando la tercera degradación importante en menos de un año. En conjunto, las calificaciones apuntan a una creciente preocupación sobre la capacidad de Intel para competir en la transición hacia semiconductores de alto rendimiento enfocados en IA, sin perder su base tradicional.
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